| 04 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

La postura de Arrimadas en Orihuela divide a Ciudadanos

La presidenta del partido no abre un expediente a los concejales propulsores de la moción pactada con Podemos en Orihuela y provoca la dimisión de dos cargos autonómicos.

| Sonia García Edición Valencia

La dimisión de dos cargos de la dirección autonómica de Ciudadanos tensa las relaciones con Madrid. La salida de Jesús Gimeno, secretario autonómico de Acción Institucional y diputado provincial en Valencia, y Vicente Ten, secretario autonómico de Programas, no tiene otra razón de ser que la de sobrepasar la línea roja de Ciudadanos al pactar con Cambiemos Orihuela, marca municipal de Unidas Podemos, para dar el mando a los socialistas. 

Según fuentes cercanas al partido, ambos cargos solicitaron la apertura de un expediente a los cinco ediles responsables de la moción de censura en Orihuela, pero la líder nacional, Inés Arrimadas, se mantiene al margen. La Semana Santa habría supuesto una pausa para dar tiempo de tomar una decisión. No obstante, las fiestas han quedado atrás  y la postura de Arrimadas parece difusa. No llega a bendecir el pacto con los comunistas, pero tampoco llega la expulsión de los concejales solicitada por sus compañeros naranjas, permitiendo así que el próximo 25 de abril la moción se debata en el pleno. 

La modestia de Arrimadas ha provocado la salida de los dos cargos autonómicos, pero puede costarle aún más caro. El posible pacto con el PP en Alicante de cara a las próximas elecciones está en juego, pues los populares también le exigen una expulsión directa de los concejales naranjas. Por el momento, Arrimadas solo ha abierto un expediente informador, lo cual no se entiende por parte del PP, ni de sus propios compañeros de partido en la Comunidad Valenciana. 

La situación recuerda a la moción de censura de Murcia, autorizada por Arrimadas, que acarreó la dimisión de cuatro diputados autonómicos encabezada por la salida del líder, Toni Cantó. La crisis no ha servido de lección y ahora vuelve a repetirse el guion. Sin la expulsión pertinente de los concejales naranjas por parte de Arrimadas, no solo abre una división interna en la Comunidad Valenciana, sino que también borra los límites y los principios del partido, a lo que se suma la ruptura con los socios que le permiten gobernar en muchas localidades (PP), como ya se ha visto en Rocafort.