22 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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¿Qué intereses defiende Compromís?

Compromís, con la moción de censura, ha tenido la oportunidad de exigir a Pedro Sánchez un compromiso al reconocimiento y abono de la deuda histórica a la Comunidad Valenciana

En marzo del año 2000, coincidiendo con la primera mayoría absoluta del Partido Popular, Unió Valenciana dejó de tener representación en el congreso. Con ello desaparecía de la cámara baja una voz de lo que después han denominado “estricta obediencia valenciana”, más allá de las diferentes etiquetas que fueron acompañando a la coalición: regionalistas, valencianistas, nacionalistas, en muchas ocasiones por giros o posicionamientos ideológicos y en otras al calor de las tendencias onomásticas como explica en su libro (Unió Valenciana. Nacimiento, auge y caída de un partido) Simón Alegre.

Pese a tener una representación privativa y continuada desde 1986, en la legislatura anterior en las lista de alianza popular junto a liberales y democristianos, y la quiebra de las mayorías absolutas socialistas técnicamente desde 1989 y de forma efectiva a partir de 1993, nunca esta representación pudo ser determinante en la composición de mayorías parlamentarias que sustentaran gobierno alguno.

Durante dos décadas el Bloc buscó su espacio presentándose como un partido que superaba un tradicional posicionamiento de izquierdas, apartándose de un cierto marxismo original (excepto de algunos liberales llegados del PNPV), que lastró el aura de la Unitat del Poble Valencià y superando el peso de proceder de la orilla del valencianismo fusteriano, que enmarañaba el debate de lo cotidiano en lo identitario y socio lingüístico. Esto lo hizo buscando una centralidad pragmática, la de la defensa de los intereses valencianas, que con la paulatina desaparición de Unió Valenciana fue convirtiendose en exclusiva.

 En 2011, bajo el paraguas de la candidatura de Compromís-Equo, se consiguió el hito y los nacionalistas lograron un diputado, nada pudieron hacer en una legislatura donde el partido en el gobierno disponía de una amplia mayoría absoluta. Sin embargo, fue en la legislatura fallida de 2015 y en mayor medida con la composición de una frágil mayoría en 2016 cuando Compromís con sus cuatro diputados, dos de ellos adscritos al Bloc, cuando se presentó la oportunidad de hacerse oír en Madrid, tal y como rezaba la campaña adaptada a las generales de 2004, tanto a la hora de poder facilitar la investidura como entrando en la negociación de los presupuestos generales.

Los cuatro diputados de Compromís dieron la espalda a todas estas oportunidades, sosteniendo como argumento el de la imposibilidad de negociar nada que viniera del Partido Popular, sacrificando así por motivos ideologicos y de seguidismo a Podemos, partido con el que concurrió a las generales, un bien a juicio de muchos superior, el interés de los valencianos en tener más y mejores inversiones.

Sin embargo, con la moción de censura de Pedro Sánchez parecía que el turno para negociar había llegado. Mientras Unidos Podemos aprovechó para apuntarse el tanto de haber desalojado a la derecha del poder, EH Bildu lo hizo en palabras de su propio portavoz para desestabilizar el régimen constitucional, Esquerra y PDCAT que lograron un reconocimiento institucional y un nombramiento de un fiscal general que seguro será menos proclive a mantener las prisiones provisionales.

También para PNV,CC Y Nueva Canarias que mantienen unos presupuestos que eran calificado desde las filas de Compromís como de antivalencianos, en todo casi dio la sensación que mientras el sí a la moción estaba tasado por cada uno de los grupos, el sí de Compromís no estaba evaluado y sobre todo cuando Baldoví espetó a Sánchez sobre la financiación y este contestó con evasivas en la propia sesión de investidura. Claro está que es difícil que se pudiera comprometer a un determinado modelo de financiación, pero sí a un compromiso de mejora pudiendo haber tirado de imaginación y precedente; solicitando el reconocimiento y abono de la deuda histórica como por ejemplo hizo Zapatero con un pago a cuenta no finalista a Andalucía en ese concepto, nada más alcanzar el poder.

*Abogado y miembro de la Associació de Juristes Valencians.