| 13 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El mercado de fichajes de la política valenciana sale en busca de un Mbappé

Las formaciones políticas preparan sus estrategias para revolucionar la carrera hacia la presidencia en un mercado agitado y varios candidatos libres

| Jonathan Martínez Edición Valencia

Aunque no alcance a ser tan mediático como el mercado de fichajes futbolístico, en la política española también existe un negocio para hacerse con las mejores 'estrellas' parlamentarias. Suele ser habitual que este mercado se torne más frenético en fechas próximas a convocatorias electorales con intención de dejar debilitados a los adversarios sin margen para la reacción. Esta es, precisamente, la principal diferencia entre los fichajes en el fútbol y en la política. Los primeros pensados en realizar incorporaciones que puedan mejorar al equipo a largo plazo, mientras que los segundos vendrían motivados por estratagemas partidistas.

Algunos ejemplos recientes de este juego de intereses se produjeron cuando el ex vicepresidente global de Coca-Cola, Marcos de Quinto, fichó en marzo de 2019 como número dos de ciudadanos para los comicios generales que se celebrarían un mes después. Tras la debacle electoral abandonó ‘ipso facto’ la formación naranja y transcurrido justo un año, en abril de 2020, fichó por el PP para dar clases económicas a los diputados. Lo mismo ocurrió con Toni Cantó o con el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, que se marchó del PP en pleno auge de Ciudadanos y ahora vuelve a estar en negociaciones con los Populares para su readmisión.

En el ámbito autonómico valenciano todavía resuena por los pasillos de la Generalitat el nombre de un ‘fichaje’ que en su día también dio mucho de qué hablar. Y lo hace porque es en la sede del Gobierno valenciano donde trabaja Carolina Punset como asesora del ‘president’, Ximo Puig, tras haber sido eurodiputada y líder de Ciudadanos en la Comunidad valenciana. Algo similar ocurrió con su marido y exsíndico de la formación naranja en Les Corts, Alexis Marí, quien pasó al grupo de los no adscritos en un viraje ideológico que convirtió su escaño en una posición comodín para el Botánico. Tal es así que llegó a salvar los presupuestos al Ejecutivo de Puig y fue propuesto por el PSPV y Compromís para presidir el Consejo rector de À Punt. 

No en vano, el actual tablero político y la posibilidad de una convocatoria electoral anticipada ha obligado a todas las formaciones del arco parlamentario valenciano a replantear sus estrategias de marketing político para no quedar rezagados en la carrera hacia la presidencia. Aunque no son lo únicos. Hay quienes están libres en este mercado de fichajes y buscan ‘colocarse’ en algún partido antes de quedarse sin escaño. En concreto, los cinco exdiputados de Ciudadanos -Jesús Salmerón, Cristina Gabarda, Sunsi Sanchis, José Antonio Martínez y Vicente Fernández- y la disidente de VOX, Rebeca Serna, que han pasado al Grupo de los No Adscritos e intentarán ahora negociar su futuro con diferentes formaciones. En el caso de Jesús Salmerón, ya ha manifestado públicamente su afinidad hacia el PP y su nuevo líder autonómico, Carlos Mazón, con claros gestos de complicidad en sus redes sociales.

Una simpatía similar es la que muestra el que fuese senador y secretario de Organización de Ciudadanos en la Comunitat Valenciana, Emilio Argüeso, quien fue expulsado por parte de la dirección nacional y ahora busca reencontrarse en el PP con su excompañero Fran Hervías. Ambos fueron acusados de fomentar el transfuguismo ofreciendo prebendas a cargos y afiliados mientras estaban en la formación naranja.

El exjefe de Gabinete de Toni Cantó en Les Corts Valencianes Pablo García Medrano también ha formalizado este mismo mes su afiliación al Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV) tras ser despedido de forma improcedente por la nueva síndica de la formación naranja Ruth Merino.

A la espera de ver si aparece algún Mbappé que pueda revolucionar la carrera hacia la presidencia, todo parece estar preparado para dar inicio a un mercado que, a priori, se prevé igual de agitado que el futbolístico.