27 de Febrero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Albelda y Cañizares.

Leyendas del Valencia CF: ¿Hasta cuándo guardaréis silencio?

Ya no es hora de pensar en intereses particulares o egoístas. El Valencia se muere

| Jaime Navarro* Edición Valencia

Si bien la prudencia es una valiosa virtud, el exceso de la misma nos ha llevado sin remedio a  la situación actual del Valencia: un enfermo en la UVI y a punto de pedir la eutanasia. Como único y final remedio ahora que ya incluso, es legal en España.

Y digo bien, porque son muchos los males y graves dolores que aquejan al paciente, en este caso al Valencia Club de Fútbol. Una entidad que nefastamente dirigida ha ido perdiendo todos sus baluartes hasta quedar como hoy la vemos: desnuda, completamente desvalida y a punto del desahucio. Tanto económico como deportivo.

Lo que empezó mal allá por 2014, entre colosales ocultaciones, graves sospechas de corrupción y ausencia de la debida contratación, donde quedaran reflejadas con claridad las obligaciones del comprador, ha ido degenerando hasta el terrible momento actual: donde imperan inexplicables ventas o "regalos" de jugadores, ergo más que fundadas sospechas de corrupción, un aumento brutal de la deuda y la total irresponsabilidad de la propiedad.

Pues lo que mal empieza, y de todos es sabido,  mal acaba. Y de aquellos polvos siempre devienen estos lodos. De ahí que ya nadie pueda seguir especulando. Pues ya no es hora de pensar en intereses particulares o egoístas.  Porque el Valencia se muere. Y cuando haya muerto del todo, sólo quedará llorar y lamentar en el entierro que nada hicimos. Y ningún interés particular quedará a salvo.

Por eso hoy, todavía es la hora de Arias, Tendillo, Albelda, Cañizares...y de todas las leyendas vivas del Valencia. La hora de dar otra vez la cara por el club y la afición que también  lo dio siempre, y todo, por ellos. Pues todavía hay partido, Sociedad Valenciana, para que cada uno desde nuestro humilde puesto y con nuestro personal esfuerzo podamos revertir esta terrible y tan injusta situación. 

Sino mañana será tarde. Y lo lamentaremos. Haber perdido este partido sin tan siquiera haberlo peleado. Sin habernos dejado la piel en el campo. Como siempre supo hacer el valencianismo. Y nos contemplan hoy más de cien años.

 

(*) Jaime Navarro es abogado.