| 06 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La cabeza de la meditadora volvió a la plaza del Ayuntamiento
La cabeza de la meditadora volvió a la plaza del Ayuntamiento

Se cumple un año de las Fallas del renacimiento

Unas Fallas en septiembre era algo impensable. Sin embargo, pudimos con todo, rompimos con todo y destruimos cualquier atisbo de desánimo. Los falleros dieron una lección

| Pepe Herrero Edición Valencia

Se acercaban las 10:00 de la noche de aquel fatídico 10 de marzo de 2020 cuando el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, pronunciaba aquellas nefastas palabras que nadie queríamos escuchar: “las fallas quedan suspendidas”.

A los falleros se nos cayó el mundo a los pies. Las falleras mayores llorando se escribían en los grupos de WhatsApp para intentar consolarse mutuamente y compartir el desconcierto que reinaba en todo el ámbito fallero.

Los presidentes de las Fallas de Especial con la plantà muy adelantada se reunían de urgencia con el concejal y presidente de JCF, Carlos Galiana, y con el Ayuntamiento de Valencia para ver qué se hacía. A partir de ahí vino algo que nunca nos hubiéramos imaginado en nuestras peores pesadillas. No sólo se suspendían las Fallas, es que además nos confinaron a todos, enfermos y sanos.

Primero nos dijeron para aplacarnos que se podrían plantar en julio de aquel mismo 2020, después hablaron de septiembre, que no pudo ser. Tampoco fue en marzo de 2021. Pero pasada esa fecha, el desaliento y el desespero en el ámbito fallero crecía por momentos.

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Era más que necesario insuflar una dosis de optimismo y de esperanza, poner una fecha en la que tuviéramos la certeza de que sí que íbamos a poder plantar. Las Fallas de 2020 estaban esperando en los almacenes habilitados al efecto y en los talleres de los artistas falleros que podían almacenar más.

Las tiendas de indumentaria tenían sus almacenes repletos de trajes pendientes de entregar. Las pirotecnias tenían kilos y kilos de pólvora sin explotar. Las comisiones falleras esperaban con sus arcas muy débiles debido a la incertidumbre que se estaba viviendo, pues aunque no hubiera habido casi gastos, los pagos habitual como puede ser el alquiler del casal, luz y agua había que abonarlos todos los meses.

Incluso había quien le estaba pagando al artista fallero por adelantado la falla de 2022. Era de vital importancia para la continuidad de la fiesta que se diera ya una fecha definitiva para poder retomar la actividad fallera.

Y así arrancamos, entre no pocas dudas de los mandatarios autonómicos, la promesa de que nos iban a dejar plantar el 1 de septiembre de 2021. Aquella decisión, motivada en buena parte por el empuje popular y la necesidad de volver a plantar, fue el punto de inflexión que cambió totalmente el estado de ánimo de todo el mundo fallero.

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Desde los falleros hasta los proveedores de todo tipo de servicios y productos. Aunque con algunas restricciones, que a la hora de la verdad importaron poco, nos lanzamos todos a pasar calor en los días y en las noches de finales de agosto para poder plantar nuestras Fallas y poder celebrar una semana fallera en las mejores condiciones posibles.

Y así ocurrió, fue una semana que, aunque con lluvias, se celebró de una forma impresionante tras año y medio sin poder reunirnos ni vernos en muchos ambientes falleros. Una semana en la que la fiesta volvía a brillar con luz propia y en la que los falleros dimos una lección de saber estar y de saber comportarnos.

Tal vez no éramos conscientes, pero estábamos viviendo un momento histórico que quedaría grabado toda la vida en la memoria colectiva de todos los falleros y de todos los valencianos.

Unas Fallas en septiembre era algo impensable. Sin embargo, pudimos con todo, rompimos con todo y destruimos cualquier atisbo de desánimo. Fueron unas Fallas ejemplares donde demostramos a todos de lo que somos capaces en el colectivo fallero y en el que, a pesar de los malos augurios de algunos agoreros foráneos de la fiesta, la incidencia del virus fue bajando durante las semanas siguientes en la Comunidad Valenciana, muestra de que nuestro trabajo había sido impecable.

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Se cumple un año de aquella fecha histórica que sirvió como relanzamiento tras un año y medio de muchas sombras y muchas dudas. Un año en el que a raíz de aquella cremà la ilusión se desbordó y permitió que las Fallas de marzo de 2022 fueran la lanzadera definitiva de una vuelta a la normalidad de manera absoluta.

Los que vivimos aquellas Fallas en septiembre tenemos que aprender a transmitir a nuestros hijos lo que supuso de entrega colectiva y esfuerzo de todo tipo para poder celebrar unas fiestas inolvidables que mantuvieran la grandeza y el señorío que siempre las ha caracterizado.

Las Fallas demostraron una vez más su solidez y su capacidad de reacción y ante situaciones inesperadas. Las Fallas de septiembre de 2021 hicieron que el orgullo de pertenecer al colectivo fallero se viera fortalecido. Fueron muy necesarias, fueron muchos los que trabajaron para ello y todos los que conseguimos la proeza de que la imagen de la fiesta quedara intacta.

Hace un año que las Fallas volvieron a nacer.