| 29 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Bomberos en el incendio Vall d'Ebo.
Bomberos en el incendio Vall d'Ebo.

El fallo de estrategia que ha potenciado la catástrofe de los incendios

Los Agentes Medioambientales recuerdan que "hace décadas apagábamos los fuegos con ramas, sin mangueras ni equipos".

| Sonia García Edición Valencia

El fuego en Bejís ha arrasado ya 13.100 hectáreas y el de Vall d'Ebo más de 20.000 hectáreas, con la pérdida de biodiversidad y de especies de un valor incalculable. Ni con 50 medios aéreos ni apoyo terrestre de distintas Comunidades Autónomas es posible hacer frente a los incendios. El escenario desolador que dejan los grandes incendios responden a un fallo en la estrategia y la gestión de los montes.

Así lo advierte la Asociación de Agentes Medioambientales de la Comunidad Valenciana, quienes recuerdan que hace décadas no se disponían de medios ni recursos, pero lograban controlar incendios de características similares como el de Espadilla en 1994. 

"La estrategia llevada a cabo en los últimos años no ha dado resultado", alerta el presidente de la Asociación, Santano Álvarez, en declaraciones a ESdiario. Las descargas de los hidroaviones no son suficientes debido a "la falta de medios terrestres de bajo siendo imposible rascar a suelo con matorral alto", explica Santano.

Asimismo, el avance del fuego ha alcanzado zonas urbanas y ha obligado a desalojar localidades como Bejís, Torás, Teresa o Secañet. El presidente de los agentes medioambientales expone que "los pueblos se queman porque los solares no están desbrozados, ni tampoco las cunetas de las carreteras. El fuego pasa a sobre la vegetación ruderal a toda velocidad".

En definitiva, la propagación de los incendios se debe por un lado, a la ausencia de labores de prevención durante todo el año por parte de las administraciones públicas. Se ha adoptado un modelo de emergencias, basado la extinción con agua mientras se abandon labores de gestión del monte que incluían la extracción de leñas o las repoblaciones, tratamientos selvícolas, entre otras medidas. En cambio, ahora, "no hay inversión", lamenta Santano. El colectivo denuncia el abandono del cuidado del monte, así como del propio colectivo de agentes medioambientales por parte de la Conelleria de Agricultura que dirige Mireia Mollà.

Por otro lado, el abandono del campo y la falta de limpieza deja una continuidad de masa vegetal sin interrupciones. Donde antes los campos de cultivo labrados servían como cortafuegos, ahora los bancales son zonas de riesgo. 

Como solución, el colectivo aboga por retomar técnicas tradicionales como los aprovechamientos, la creación de zonas discontinuas, el pastoreo, los tratamientos agrícolas, la disposición de fajas auxiliares, formar contrafuegos, abordar la falta de infraestructuras que convierten un monte denso en otro más claro e incluso hacer uso de medios indirectos como sí los aplican otras Comunidades Autónomas. "Sin esas zonas, reducir la altura de la llama es imposible y provoca las imágenes como la de los bomberos de Castellón viéndose superados por la llamaradas", advierte Santano. 

 

Desde el colectivo se ha planteado a varios ayuntamientos dedicar rebaños al pastoreo y se faciliten los aprovechamientos de biomasa, dado que "el sector privado no apuesta por la ganadería ante la falta de rentabilidad, que apueste el sector público", concluye el presidente de la Asociación de Agentes Medioambientales.