| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig; el vicepresidente segundo del Consell y conseller de Vivienda y Arquitectura Bioclimática, Héctor Illueca (UP) y la vicepresidenta, Aitana Mas (Compromís).
El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig; el vicepresidente segundo del Consell y conseller de Vivienda y Arquitectura Bioclimática, Héctor Illueca (UP) y la vicepresidenta, Aitana Mas (Compromís).

Compromís y Podemos aguan la reforma fiscal de Puig

El presidente asume parte de las exigencias de sus socios del Botànic en la reforma fiscal que anunció en septiembre.

| Sonia García Edición Valencia

El Consell se reúne de manera extraordinaria para aprobar la reforma fiscal con una reducción de IRPF a las rentas de menos de 60.000 euros con efecto retroactivo y también la ley de medidas fiscal, la denominada ley de acompañamiento. 

En principio, fue planteada como una rebaja de base socialista para aliviar a las clases trabajadoras. Una apuesta de Ximo Puig que se complementa con el anunciado paquete de ayudas sociales que le permitiría ampliar la cartera de votantes, más allá de las fronteras del PSOE.

La promesa de Puig se cumple este lunes, pero no como el presidente esperaba. Se precipitó anunciando una reforma tributaria hace mes y medio, el 5 de septiembre en un foro informativo y posteriormente la concretó durante el Debate de Política General, sin haberla pactado previamente. Para no caer en el "inmovilismo" de sus socios fijó la fecha de este lunes obligando a agilizar el proceso y con el fin de diluir el humo y las críticas por la demora. Una vez más, igual que lo hizo con la tasa turística, Puig cederá a las presiones de sus socios del Botànic. Compromís y Unidas Podemos no comparten sus mismos objetivos; tratan de reforzar su discurso maniqueísta entre pobres y ricos introduciendo un requisito indispensable para su aprobación: aplicar más carga fiscal a las rentas más altas. 

El jefe del Ejecutivo valenciano, sin voluntad de penalizar a las rentas altas, apuntó en algunas conversaciones que si pretendían obligarle a cambiar lo que consideraba que era "el corazón de su plan", prefería plantarse e ir a elecciones. Del dicho al hecho hay un trecho y, de nuevo, Puig comprueba de nuevo que no tiene la mayoría y que su reforma fiscal, que provocó un terremoto en el Gobierno Sánchez, está tamizada por Compromís y Unidas Podemos.

Hoy se conocerán los detalles y se sabrá  realmente los euros que nos ahorraremos en la declaración de renta, si bien otros impuestos sí van a incrementarse. Veremos si se cumple la sentencia del ex director de Información, Juan Ramón Gil: "Puig prometió una reforma fiscal y va a salir otra, que en su objetivo político nada tiene que ver. Al final, el plan anticrisis de Sánchez o el de Feijóo, con ser opuestos, resultan más coherentes que el de la Generalitat".