| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Imagen de un operario fumigando un campo  - ARCHIVO
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La CE propone prohibir el 80% de los fitosanitario en la Comunitat Valenciana

AVA-ASAJA alerta de que Bruselas, que plantea suprimir los fitosanitarios en ‘zonas sensibles’ y próximas a aguas superficiales, “es un disparate imposible de aplicar” .

| Sergi Tarazona Edición Valencia

La propuesta de reglamento de la Comisión  Europea relativa al uso de los productos fitosanitarios ha encendido las alarmas del  sector agrario. La novedad más preocupante radica en la prohibición de todos los productos fitosanitarios en las denominadas ‘zonas sensibles’, las cuales, según  estimaciones de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA) y la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), podrían abarcar más del  30% de la superficie agraria útil de España e, incluso, más del 80% en el caso de la  Comunitat Valenciana.  

El reglamento comunitario define como ‘zonas sensibles’ las zonas verdes  abiertas al público en general (parques, campos deportivos, vía pública, etc.), zonas  usadas mayoritariamente por grupos vulnerables, zonas verdes urbanas y zonas  ecológicamente sensibles bajo la Directiva Marco de Agua, Natura 2000, Espacios  Nacionales Protegidos y la nueva regulación de polinizadores (pendiente). Asimismo,  con el fin de proteger el medio acuático, la UE baraja prohibir el uso de productos  fitosanitarios en los alrededores de las aguas superficiales. Entre las áreas agrícolas  más perjudicadas por ambas exclusiones destacarían los arrozales, las hortalizas al  aire libre y bajo invernadero y los cítricos de la Comunitat Valenciana, la Región de  Murcia, Andalucía (sobre todo Almería y Huelva) y Cataluña (Tarragona).  

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, alerta de que “este borrador  es un disparate imposible de aplicar que recrudecería aún más la falta de soluciones  para combatir las plagas y enfermedades, multiplicaría los costes de producción y  reduciría el rendimiento productivo. Si la normativa no da respuesta a las necesidades particulares de cada agricultura, habrá más abandono de campos, más despoblación  en el medio rural, más incendios y más pérdida de ecosistemas como los humedales.  Que esta barbaridad haya llegado a plantearse en la Comisión Europea deja entrever  lo alejados que están nuestros políticos de la realidad. Y más en el actual contexto de guerra en el que nos encontramos, donde queda evidente la necesidad de garantizar  la autosuficiencia alimentaria para no depender de países terceros”. 

Aguado reitera que “Bruselas sigue empeñada en su cruzada ciega de prohibir  más y más materias activas fitosanitarias sin dotar al sector de alternativas de  contrastada eficacia y a un precio asumible. Mucho hablar de innovación pero a la  hora de la verdad Europa no agiliza la investigación y el registro de soluciones para  las plagas y enfermedades que ya tenemos y que siguen entrando por falta de  controles en los puertos. Además, estas leyes que responden a razones de salud y  medioambiente no contemplan una reciprocidad con las importaciones, de manera  que los productos agrarios procedentes de países terceros pueden continuar usando  fitosanitarios prohibidos aquí porque se ve que fuera de la burbuja de Europa ya no  son peligrosos para las personas y para el medioambiente. Bruselas no puede actuar  de manera más hipócrita, incoherente e inmoral”.