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Los doctores  Arribas, Climent, Casanovas y López Guerrero
Los doctores Arribas, Climent, Casanovas y López Guerrero

Cáncer de próstata en hombres: en fases tempranas se cura en el 90 de los casos

Este 11 de junio: Día Mundial del Cáncer de Próstata, el tumor más frecuente entre los hombres en España.

| Redacción Valencia Edición Valencia

El cáncer de próstata es el más frecuente en hombres y constituye una de las primeras causas de mortalidad por cáncer en varones junto con el cáncer de pulmón y el colorrectal, tal como indican datos del Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Gracias a la investigación y a la detección precoz, se han conseguido notables avances en los tratamientos en los últimos años. Su incidencia aumenta con la edad y, en países desarrollados, se estima que menos del 10% de los diagnósticos iniciales están ya en fase metastásica, por lo que las posibilidades de supervivencia aumentan año tras año. El 90% de los casos de cáncer de próstata se diagnostican en mayores de 65 años, por lo que la edad media de diagnóstico es de 75 años.

Síntomas

Los expertos recuerdan que detectado a tiempo cura en el 90% de los casos e inciden en detectar las señales de alarma:  “Los síntomas más representativos son dificultad para orinar, pérdida de fuerza en el chorro de la orina, urgencia de orinar, aumento de la frecuencia miccional, sobre todo de noche, y sangre en la orina o en el semen. En ocasiones, cuando la enfermedad está diseminada, el paciente puede presentar dolores de huesos por la presencia de metástasis óseas”, aclara el doctor Juan Casanova, jefe del Servicio de Urología del Instituto Valenciano de Oncología (IVO).

A partir de los 50 años, los especialistas aconsejan consultar al urólogo y realizarse revisiones y pruebas periódicas como un tacto rectal y un análisis de sangre PSA –prueba del antígeno prostático específico, en sus siglas en inglés–, un marcador tumoral que avisa si las células tumorales están activas. Con ello, explica el doctor Casanova, se marca “un seguimiento diferenciado por grupos de riesgo” y se controla que no se trata de otro tipo de enfermedades como la hipertrofia benigna de próstata, que coincide en síntomas con los estadios iniciales del cáncer.

 

Tratamientos del cáncer de próstata

En los últimos años las técnicas para el tratamiento del cáncer de próstata han evolucionado adaptándose a las características de cada paciente en términos de edad, comorbilidad o gravedad del tumor. “Tratamientos a la carta- tal como señala el jefe del Servicio de Urología del IVO- con intención curativa”.

Además, a la hora de determinar el mejor abordaje se tiene en cuenta características del paciente como la edad u otras enfermedades que puede sufrir como problemas de corazón, etcétera, así como el tamaño del tumor, el grado de Glesasono si está localizado dentro de la próstata o a rebasado los límites de la misma”, comenta el doctor Miguel Ángel Climent, jefe clínico del Servicio de Oncología Médica del IVO.

“En tumores de bajo riesgo se mantiene una vigilancia activa, con un seguimiento estricto. En tumores de riesgo bajo o intermedio, tenemos el tratamiento focal, basado en la resonancia magnética y en la biopsia por fusión, se trata solo la zona de la próstata donde está el cáncer, lo que nos permite preservar la continencia y potencia en casi el 100% de los casos. Respecto al tratamiento de braquiterapia, es la colocación de semillas radioactivas, trataremos la totalidad de la próstata, con mínimos efectos secundarios”, explica el doctor Casanova.

 

Los doctores Arribas, Climent, Lopez Guerrero y Casanova

Ante la cirugía, indicada en tumores de riesgo intermedio y alto, existen diferentes tipos,ya que puede ser abierta, laparoscópica o robótica, donde se extirpa la totalidad de la próstata, así como los ganglios pélvicos, que son el primer eslabón en la diseminación del cáncer de próstata”, detalla el doctor Casanova.  “En el caso que el tumor está diseminado, es decir, haya presencia de metástasis en otros órganos, el tratamiento fundamental sigue siendo las terapias hormonales antiandrógenicas.

Además de la deprivación androgénica, disponemos de nuevos tratamientos hormonales con antiandrógenos de nueva generación con los que se obtienen mejores beneficios cuando se asocian a las terapias de deprivación androgénica. Además, tenemos también tratamientos con quimioterapia, isótopos radiactivos como el Ra223, radioconjugados como el Lutecio-PSMA o tratamientos que actúan cuando hay presencia de determinadas alteraciones genéticas en el tumor, todos los cuales tienen resultados muy buenos y prometedores pero que en muchos casos estamos pendientes de saber con exactitud en que situaciones clínicas obtienen los mejores resultados”, concreta el doctor Climent.

La prostectomía radical, la extirpación de la próstata al completo, es el tratamiento “estándar”y que, tal y como recuerda el doctor Casanova, cuenta “con lascifras más contrastadas”. “Es la que permite el tratamiento al mismo tiempo de los ganglios pélvicos, primera estaciónmetastática”.

La radioterapia es “muy eficaz en la mayoría de estadios de la enfermedad, en estadios iniciales de bajo riesgo sobre todo la braquiterapia –introducir semillas radiactivas en la próstata– es una alternativa a la cirugía, con unos resultados en la experiencia del IVO de control de la enfermedad a 10 años, por encima del 90%”, tal como explica el doctor Leoncio Arribas, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del IVO. “La braquiterapia precisa de un tratamiento en quirófano con anestesia –raquianestesia o general– y suele hacerse en uno o dos actos quirúrgicos. La radioterapia externa se suele aplicar entre 20 y 30 sesiones de radioterapia, aunque últimamente se están realizando tratamientos en menos sesiones, con más dosis por fracción. Cada técnica tiene su indicación, es decir debemos administrar uno u otro tratamiento en función de las características de cada caso”, explica el doctor Arribas.

 

Diagnóstico precoz: tacto rectal y determinación en sangre PSA

Los expertos coinciden en que la detección precoz es la principal arma para luchar contra el cáncer de próstata y garantizar su curación. En fases tempranas, “el cáncer de próstata tiene una tasa de supervivencia del 100% a cinco años”, señala el doctor Casanova.

El tacto rectal y la determinación en sangre del PSA son los principales métodos de detección precoz: “Entre los 40 y 45 años, la realización de un PSA en sangre y un tacto rectal por el urólogo debería ser obligatoriaentre los hombres con antecedentes familiares, pues su rendimiento es equiparable a las pruebas que se realizan para la detección precoz de cáncer de mama en la mujer donde está aceptado por el Ministerio de Sanidad y ampliamente implementado entre las mujeres. Cada vez más los hombres acuden a esta cita, y los tabús, afortunadamente, pasaron a la historia”, explica Casanova.

El IVO cuenta con un programa de Diagnóstico Precoz Oportunista para el Cáncer de Próstata mediante un tacto rectal y una analítica de sangre para determinar el PSA. “Ante un tacto sospechoso y dos PSA por encima de 4 ng/ml,se realiza una resonancia magnética y se lleva el caso a un Comité Uro-Radiológico en el que se perfila la necesidad de biopsia y si esta es con fusión para optimizar el diagnóstico de cáncer de próstata de alto grado y minimizar así el sobretratamiento que se ha dado en épocas pretéritas”, detalla el doctor Casanova.“es fundamental caracterizar correctamente de inicio en cáncer de próstata, para así poder indicar el tratamiento más adecuado”.

 

Para los tratamientos que requieren de cirugía del cáncer de próstata, el IVO dispone del robot Da Vinci Xi: “La cirugía robótica ofrece una solución quirúrgica capaz de combinar cirugía mínimamente invasiva y eficaz que supone ventajas para el paciente y el médico. Permite abordar cirugías de alta complejidad con todos los beneficios que conlleva para el paciente, al mejorar el tiempo de recuperación y la reducción de algunas complicaciones como el sangrado o las infecciones”, avala el doctor Casanova, para quien el robot Da Vinci Xi “supone un adelanto tecnológico que nos permite optimizar nuestra experiencia previa en cirugía abierta y laparoscópica gracias a un refinamiento técnico que nos permite mejorar los resultados funcionales de nuestras cirugías, minimizar las complicaciones y acortar las estancias en el hospital, reproduciendo la experiencia de otros países donde este tipo de cirugía se ha implantado como la de referencia”.