| 02 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Carlos Mazón, presidente del PP y de la Diputación de Alicante.
Carlos Mazón, presidente del PP y de la Diputación de Alicante.

La reunión que no cuajó entre Camps y Mazón y cómo el PP encarrila su renovación

El futuro inmediato del PP valenciano lo están escribiendo tres personas. El puesto de secretario general tiene una firme candidata.

| A. E. Edición Valencia

El ex president de la Generalitat Francisco Camps repite hasta la saciedad su deseo de encabezar la candidatura de su formación a la alcaldía de Valencia. Está convencido de que podrá emular sus triunfos en las elecciones autonómicas de 2003, 2007 y 2011, a pesar de que las circunstancias por aquel entonces del Partido Popular eran unas (gobernaba la mayoría de autonomías y ayuntamientos) y en la actualidad son diferentes.

Camps tiene tan claro su camino que se lo trazó recientemente al presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, como cada vez más claro líder a corto plazo del PP en la Comunidad Valenciana. No obstante, el resultado de aquella cita no fue el esperado por el aspirante a alcalde de la capital autonómica.

Camps, semanas después,  promovió una inesperada candidatura a la presidencia del PP regional y abrió la veda para competir por un cargo que se dilucidará en un congreso todavía sin fecha. Después, con una comida entre ambos, el ex presidente de la Generalitat y el alcalde de Ayora, José Vicente Anaya, cerraron el acuerdo en un día tan emblemático en Valencia y otras poblaciones como el de la festividad de San Vicent Ferrer.

 

De ahí a que lo hiciera público, para estupefacción del propio presidente provincial, Vicent Mompó, apenas pasaron un par de días, ya que Anaya anunció su intención de presidir el PP en la Comunidad Valenciana el miércoles 14 de abril, la pasada semana. 

Desde entonces los acontecimientos, que ya se habían desencadenado con la caída de Miguel Barrachina en Castellón y con los rumores sobre el anticipo del congreso regional a junio, se han precipitado.

La dirección nacional del Partido Popular, con el secretario general, Teodoro García Egea, como plenipotenciario del presidente, Pablo Casado, quiere cerrar todos los flecos en estos días y allanar el camino para que el próximo presidente regional sea Carlos Mazón y ocupe ese cargo lo antes posible para comenzar a afrontar cambios en el partido.

Las conversaciones se han acelerado, como la mantenida recientemente por el propio Mazón y la senadora por Castellón Salomé Pradas, portavoz adjunta del PP en el Senado y secretaria general del grupo popular en la denominada Cámara Alta. A estos cargos se suma el hecho de ocupar un lugar privilegiado en círculo de Pablo Casado, como lo demostró orquestando el cambio en Castellón que llevará al liderazgo provincial a Marta Barrachina, alcaldesa de la Vall d´Alba. 

 

Con Castellón en sintonía, en la candidatura que presentará Mazón falta la pieza fundamental de la persona que formará parte de ella, en un puesto destacado, por la provincia de Valencia. En ese sentido cada vez son más las voces que apuntan a la actual presidenta local en la capital, María José Catalá, quien lo ocupe. Previsiblemente será secretaria general en la futura ejecutiva con permiso de Vicente Mompó, el presidente provincial de Valencia.

Mientras todo esto se va acabando de cocer, Isabel Bonig, la todavía presidenta regional del PP y síndica en Les Corts, deshoja la margarita de su futuro para decidir si se retracta de su insistencia en presentarse al cargo en el próximo congreso y pacta una armisticio con la dirección nacional para aceptar las condiciones que desde esta le ofrezcan, o se lanza a una batalla orgánica en la que tiene escasísimas posibilidades de vencer.

Después de la reciente experiencia de Castellón, donde la candidata promovida por el entorno de  Bonig, Carmina Bataller, tuvo que renunciar a optar a la presidencia ante el respaldo masivo a Marta Barrachina, la presidenta del PP ha aprendido que sus deseos no suelen coincidir con los designios de la dirección nacional de su formación. Y que esta acaba imponiéndose, más allá de las buenas palabras de Casados.