25 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Embajada: Estamos educando robots

El gran problema es que nuestro educativo sigue preparando a nuestros hijos para desempeñar trabajos repetitivos, dóciles y competitivos, justo lo que no van a necesitar.

| Fernando Ferrando Edición Valencia

A quien esté preocupado por el futuro de sus hijos, le aconsejo que vea un video en Youtube #miempleomifuturo (tiene dos partes, de unos veinte minutos cada una). Explica bien como las tres grandes revoluciones industriales (máquina de vapor, electricidad y ordenadores) han servido para crear una amplia clase media y para reducir las desigualdades en todo el mundo. Pero ahora estamos ante la cuarta, la de la automatización. Y ahí cambian las cosas.

Conforme avanzaron las tres primeras revoluciones, se fueron creando empleos cada vez más especializados y repetitivos que fueron ocupando trabajadores cada vez mejor pagados y que dieron lugar a las clases medias. A esos trabajadores se les pedía, además, competitividad entre ellos y obediencia a sus jefes.

El problema al que nos enfrentamos ahora es que los robots son mucho más eficientes que nosotros a la hora de hacer esos trabajos repetitivos, especializados y dóciles. Eso dibuja un futuro en el que sólo habrá trabajo para aquello que los humanos sabemos hacer mucho mejor que los ordenadores. Básicamente, los que exigen improvisación, colaboración entre distintas especialidades y comprensión de las personas. Ahí le damos sopas con honda a los ordenadores, porque estos no saben improvisar, colaborar ni empatizar. No saben salirse del guión por tanto no hacen locuras que es precisamente lo que mueve el avance de la humanidad.

Se crearán así dos grandes grupos de trabajo: los de la mano de obra con escasa formación (camareros, cuidadores…), y los que requieren una mano de obra muy cualificada, que serán los destinados a vigilar y programar a las máquinas. Los primeros malvivirán con sueldos bajos, los segundos tendrán sueldos muy elevados. Se creará así una sociedad muy fragmentada, sin clases medias y muy inestable.

Y el gran problema, concluye el video, es que nuestro educativo sigue preparando a nuestros hijos para desempeñar trabajos repetitivos, dóciles y competitivos. Justo lo que no van a necesitar porque esa batalla la tienen perdida. Urge educarlos para desarrollar su pensamiento crítico, para lo cual hay que dejar de castigar el error. Prepararlos para trabajar en equipo de forma que puedan cruzarse diversos tipos de conocimiento (físico, social, artístico, sanitario…) y enseñarles, como no, a manejar las emociones para poder empatizar.

Pero nada de eso está sobre la agenda educativa de nuestro país ni de los de nuestro entorno. Deberíamos dejarnos de memeces como la titularidad de los colegios, la lengua en la que se educa, el número de suspensos con los que se puede pasar de curso, etc. y empezar a preocuparnos por cambiar un sistema educativo que, como dice el video, nos prepara para ser buenos robots porque esa batalla la tenemos perdida.