| 24 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Escultura de las Tres Gracias de Gerardo Rueda que preside la Ciudad de la Justicia de Valencia y que fue retirada ante de iniciarse el juicio sobre el IVAM.
Escultura de las Tres Gracias de Gerardo Rueda que preside la Ciudad de la Justicia de Valencia y que fue retirada ante de iniciarse el juicio sobre el IVAM.

El silencio del IVAM pese a ganar millones de euros

La dirección de IVAM calla de momento pese a que la reciente sentencia reafirma su prestigio y revaloriza económicamente su obra en el caso de Gerardo Rueda y Julio González.

| Fernando García Bonet Edición Valencia

La contundente sentencia absolutoria de los tres acusados en el caso Instituto de Arte Moderno, la exdirectora Consuelo Císcar, su director económico Juan Carlos Lledó y el hijo del genial artista Gerardo Rueda, José Luis Rueda, aguarda el paso de los días, con la firmeza de la misma, como ellos aguardan para celebrarlo definitivamente con satisfacción y reiniciar la normalidad de unas vidas que han visto interrumpidas por más de cinco largos y duros años.

Se aguarda también algún tipo de pronunciamiento o comunicado del Museo valenciano. Es sabido que su anterior director, el profesor José Miguel García Cortés, que depuso como testigo en la causa, fue quien a instancias de Joan Llinares presentó la denuncia junto a UGT en la Fiscalía. Pese a ello, durante los cuatro años de su mandato, tras suceder a Císcar, mantuvo una posición cautelosa con respecto a la autenticidad de la obra póstuma de Rueda adquirida por su antecesora. De hecho, no
modificó las fichas técnicas de las obras ni rectificó lo publicado en los catálogos de las exposiciones internacionales con éllas realizadas. A la espera del resultado judicial, es de suponer, de un proceso que él mismo inició. El País informaba, justo antes del comienzo del juicio de que Nuria Anguita, actual directora del IVAM, había retirado la escultura Las Tres Gracias de Gerardo Rueda situada precisamente en la entrada de la Ciudad de la Justicia, con el siguiente titular “Juicio a la corrupción del arte: compra de obras inexistentes y de copias como originales”. Una de esas obras es la removida con la excusa de mantenimiento y un mensaje oculto de su pretendida falsedad.

 

Sin embargo, la sentencia -amplia y didácticamente motivada- hizo suyas que las palabras con las Consuelo Císcar  inició y terminó sus propias declaraciones: “las obras son auténticas, legales y válidas”. Y en cuanto al precio que se pagó por ellas -donde las acusaciones veían delito de malversación del erario público- el Tribunal presidido por la magistrada Concepción Ceres llega a afirmar “fue acertado o en su caso muy beneficioso”. Y acierta de pleno a criterio de expertos consultados por ESdiario, ya que al declararse la autenticidad y originalidad de las obras póstumas de Gerardo Rueda adquiridas por el IVAM, decaen inmediatamente las valoraciones a la baja realizadas por los peritos judiciales desautorizados nítidamente por la sentencia, habiendo sido el
fundamento ciego de las acusaciones, incluido el Ministerio Fiscal. En consecuencia, ya no son los famosos tres millones y pico de la “ecuación de oro” de beneficio para el IVAM que proclamaron al unísono las defensas ejercidas con éxito por los letrados Molpeceres, de Antonio y Milans del Bosch respectivamente.

Su carácter de “auténticas, legales y válidas”, retrotrae su valoración a la inicialmente realizada por los profesores Brihuega y Pérez Segura, peritos judiciales en este caso, y da carta de naturaleza a la valoración del perito de parte G. Lavagne. De idéntica manera cabría “revalorizar” los importes adjudicados por las peritos Torres y Peiró de la obra realizada en vida por su autor, dada la nula fiabilidad del conjunto del resultado de su “impericia”. Y cobra validez la valoración de la obra donada efectuada en su día por el propio donante José Luis Rueda. De forma que en opinión de expertos en el mercado de arte moderno consultados, ese “en su caso muy beneficioso” que anunciaron los jueces, se traduce en términos crematísticos en algo más de quince millones de euros de la fecha (2005-2006). Su valoración a precios de mercado hoy, y a la vista de las últimas transacciones antes de que este juicio paralizara en la práctica el mercado de Rueda, pudiera llegar a duplicar esa cifra. Obviamente, muy beneficioso para el IVAM.

En la causa ha sido referencia constante el escultor Julio González, que da nombre al Instituto de Arte Moderno Valenciano, cuyo acervo cuenta con no poca obra póstuma de tan importante autoría reconocida. Una sentencia distinta hubiera resultado un antecedente de riesgo de extrema gravedad. Y no solo para el museo valenciano sino para instituciones públicas y privadas y coleccionistas en todo el mundo.

Por tanto cabe imaginar que el Consejo Rector del IVAM y su directora no extenderán su silencio y harán pública su propia valoración de la noticia.