22 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Basura: para la industria animal eso es Fátima

Hace una semana desde Santuario Compasión Animal recibían una llamada informando de la presencia de una oveja junto al contenedor de basura de una granja

| Raquel Aguilar * Edición Valencia

Ella es Fátima.

Hace una semana desde Santuario Compasión Animal recibían una llamada informando de la presencia de una oveja junto al contenedor de basura de una granja. Cuando llegaron al lugar, el panorama era desolador. Ya de noche, con frío, Fátima seguía al lado del contenedor, aterrorizada , sin agua ni comida y sin poder moverse. La habían dejado ahí, como quien tira la basura que ya no le sirve, para que muriese lenta y agónicamente.

¿Quién puede tener un alma tan pequeña para generar tanto sufrimiento adicional a los animales de forma totalmente innecesaria?

Para la industria ganadera eso es Fátima, y cualquier animal considerado de granja, del que no se puede obtener un beneficio económico: BASURA.

Basura también consideró el ganadero de turno que era Álex, un bebé, un pequeño cordero al que también desechó en el contenedor de cadáveres, todavía con vida, un día después de la recogida de Fátima. Tirar animales vivos a los contenedores de las granjas para que agonicen durante días no es una excepción.

Desgraciadamente Álex no tuvo la fortaleza necesaria y su breve vida expiró al día siguiente de ser rescatado. Eso sí, lo hizo acompañado de personas con empatía, que le trataron como alguien a quien respetar y que consideraron que valía la pena pelear por su vida hasta el final.

Fátima de momento sigue viva. Es una luchadora y estoy convencida de que los cuidados veterinarios y el cariño con que es tratada van a hacer que salga adelante y viva el resto de su vida siendo alguien a quien se respeta. Con la dignidad que nunca nadie debió quitarle y con una buena vida, de verdad.

No me cansaré de denunciar el cinismo de esta industria y todo lo relacionado con ella, cuyo único objetivo es hacer caja, y si para ello debe limpiar conciencias inventa términos como el “bienestar animal”. Un “bienestar” que permite castrar a los cerdos macho, amputarles el rabo o cortarles los dientes, todo ello sin anestesia o triturar vivos a los pollitos macho, porque nunca pondrán huevos con los que lucrarse. Sí, todo esto es legal. Todo esto se puede hacer a la vez que se cumplen los estándares de ese “bienestar animal” que marca la legislación.

Sin embargo, la realidad es que ningún animal que vive una vida impuesta, que es tratado como un simple número, que es maltratado desde el momento de su nacimiento hasta el de su ejecución, puede estar bien.

En las granjas hay dolor, sufrimiento y desesperación, pero no hay bienestar.

Sólo unos pocos de los animales considerados “de granja” pueden sentirse afortunados. Aquellos que son rescatados por los santuarios. Aquellos que pasan de ser basura a formar parte de una familia. Aquellos que pasan de ser un número a tener un nombre.

Porque esa es la diferencia entre quienes roban vidas y quienes las salvan. Los que piensan que no hay vida más valiosa que unos pocos euros y los que saben que no hay dinero suficiente para pagar una vida.

 

Mientras se sigan comiendo animales, habrá quienes sigan tratándoles como basura, y seguirá habiendo quienes disfracen esta basura de bienestar animal.

 

¿Te vas a dejar engañar?

 

 

 

*Coordinadora provincial de PACMA en Valencia