| 16 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Una joven Mónica Oltra cuando estaba en el PCE
Una joven Mónica Oltra cuando estaba en el PCE

De las juventudes del PCE a estrella de La Sexta y a la Generalitat

Mónica Oltra ha sido devorada por su propio personaje. Perfil de una política que creció tensando la cuerda y entre traiciones, pero esta vez la cuerda se rompió

| E. M. Edición Valencia

Mónica Oltra, abogada de carrera y nacida en 1969 en Neuss (Alemania) de padres emigrantes, ha sido militante desde los 15 años en formaciones de izquierdas: primero con el Partido Comunista de España donde llegó a presidir sus juventudes y después en Esquerra Unida. Como miembro de esta formación en coalición con el Bloc Nacionalista Valencià, formando el primer Compromís, llegaría a las Cortes Valencianas como diputada.

Tras la traición de Mónica Oltra y de Mireia Mollà (actualmente también consellera) a su partido, EU, para juntarse con el Bloc y apoderarse de la coalición Compromís -traición que provocó hasta el desmayo en Les Corts de la entonces líder de EU, Gloria Marcos-, Oltra asume sorpresivamente el papel de portavoz en Les Corts y con ella empiezan sus shows, las camisetas y el interés mediático en ella hasta convertirse en una estrella de cadenas como La Sexta.

Son los años en los que los nuevos partidos nacidos al calor del 15M y del cansancio por el bipartidismo decían quer venían a limpiar la política y a ser el azote de la corrupción, y la estrategia le funcionó. Mónica Oltra logró que Compromís repitiera en Les Corts, ya sin el lastre de EU, y se convirtiera en tercera fuerza. De ahí se posiciona como candidata a la Generalitat, en una carrera en la que siempre ha puesto a la coalición al límite de la ruptura, pero en la que siempre se ha salido con la suya.

 

En 2015, tras perder la mayoría absoluta el PP, a Oltra se le abre la puerta de la Generalitat con el pacto del Botànic entre PSOE, Compromís y Podemos, donde ha sido vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, y donde siempre ha vivido en un tira y afloja con sus socios del PSOE.

Mónica Oltra, una política siempre tensando la cuerda, donde varias veces en Compromís le han visto capaz de romper la coalición si no se cumplían sus designios -que se lo digan a Enric Morera, que no repitió de candidato, o al sector Bloc, siempre criticando la sobrerrepresentación de Iniciativa, la gente de Oltra-, esta vez la ha roto.

Oltra ha acabado devorada por el personaje que ella mismo creó para ascender en política. Por sus propias palabras. Por ese mismo personaje de intransigencia ante las imputaciones y casos de los demás que la convirtió en la marca de Compromís y le sirvió para hacerse la lideresa de la coalición y la vicepresidenta de la Generalitat, consciente ella de su tirón electoral y mediático cuando la corrupción y los estragos de la crisis acaparaban los titulares para desesperación del PP.

Sus palabras y exigencias del pasado han sido su epitafio. Ella, sin embargo, se sigue creyendo la Evita Perón valenciana y que no podemos estar sin ella, dentro de esa nebulosa donde quien ose cuestionar a Oltra en el caso de su imputación es un aliado del fascismo. Esta vez no ha salido como Oltra esperaba, pero quien crea que ella se ha ido se equivoca. Oltra no ha dicho su última palabra.

Mónica Oltra cuando militaba en EU:

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