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Julio Rodríguez y Pablo Iglesias

Resaca electoral: Y el particular "apreteu" de Compromís

¿Qué opina de esta violencia contra todo y contra todos, principalmente contra las fuerzas del orden, el antes JEMAD Julio Rodríguez, hoy jefe de gabinete del vicepresidente pirómano?

| José María Lozano Edición Valencia

Con la resaca propia de los excesos del alcohol -por experiencia ajena … ya imaginan- uno suele levantarse al día siguiente con la boca pastosa, sin un recuerdo muy exacto de lo último que hizo y, finalmente, satisfecho de que todo siga en orden y no haya nada que lamentar. Unas arcadas con el desayuno, en el peor de los casos.

La resaca de las ultimas y rocambolescas elecciones catalanas, con casi la mitad de los electores sin participar (un 46,45% no ha ido a las urnas, pese a que el voto por correo haya triplicado el de 2017) está resultando larga y costosa. Y me temo que mientras escribo, continúan las vomitivas y muy relacionadas reacciones de los hooligans de ese delincuente que atiende por Hasél, y aplauden y calientan Echenique, Oltra y Ribó (el Alcalde, de paso, haciendo el ridículo político y gala de su sectarismo y oportunismo, apoyando el vandalismo callejero, en la Sexta). El marmolillo Sánchez
(primera acepción de la RAE) no sabe, no contesta.

(¿Qué opina de esta violencia callejera contra todo y contra todos, principalmente contra las fuerzas del orden, el antes JEMAD Julio Rodríguez, hoy jefe de gabinete del vicepresidente pirómano?)

Indiscutible el espaldarazo electoral a Vox y premonitorio de posibles nuevos éxitos en nuevas contiendas. Tal vez no en Galicia, bien gobernada por Feijoó, ni en nuestra Comunidad, donde su presencia en las instituciones ya es un hecho sin brillo alguno. Pero no es imprevisible un aumento de escaños en Andalucía, Madrid (por bien que pelee Díaz Ayuso) y otras comunidades autónomas; en ayuntamientos de grandes ciudades salvo la capital de España dónde Martínez-Almeida es el amo, y aun a nivel nacional.

Otro pirómano, el ministro Castells, abandona la excelencia universitaria y también a más de 20.000 profesores asociados

Más complicado lo tiene el PP y, en particular, su dirección nacional, por mucho que como inocuo golpe de efecto cierre Génova y, de paso, sanee su economía con el polémico cambio de sede. Me preocupa lo que llamaré un modo de “pesoeismo” con esa huida hacia delante que es impropia del espíritu conciliador y valiente del pretendido centro derecha liberal, que naturalmente, entiendo, debe empezar con los propios; militantes, votantes y simpatizantes. Y la ausencia total de un ápice de autocrítica por parte de su secretario general, que es mala consejera.

Me recuerda un buen amigo la reacción de Cristina Almeida cuando en televisión preguntaron por la activa participación de su padre en la toma falangista de Badajoz en la contienda civil. “Yo no estaba allí por entonces” vino a ser su lacónica y evasiva respuesta. Pues, no es eso, no es eso. El adanismo y el escapismo nunca son la respuesta adecuada, ni de comunistas ni, mucho menos, de la derecha.

Mientras, los hechos y las cifras, dibujan una realidad amarga fruto del fracaso gubernamental. Se dispara la deuda pública a niveles del siglo pasado, muy por encima del PIB nacional (el 117%). Aumenta el número de muertos por la pandemia hasta esos 100.000 que ya son vox pópuli pese a los absurdos argumentos de Sanidad. Otro pirómano, el ministro Castells, abandona la excelencia universitaria y también a más de 20.000 profesores asociados. Quedan atrás las del paro creciente, las de ERTES y ERES, las de comercios y bares que no volverán a abrir, el IVA de las mascarillas, la subida de la luz, de productos de primera necesidad, la de las dietas y sueldos de políticos y el número de sus asesores o enchufados … O no tan atrás, porque es permanente.

El adanismo y el escapismo nunca son la respuesta adecuada, ni de comunistas ni, mucho menos, de la derecha.

Cinco noches de altercados en las calles de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla, Córdoba, Málaga, Pamplona, Logroño … avivadas por Podemos, en el Gobierno, contra el Gobierno. El gobierno independentista en funciones (“apreteu”) contra los mossos. Y un comunicado oficial de Compromís en su cuenta de twiter, también calentando la violencia y excusándose en la libertad de expresión, termina pidiendo el cese de la Delegada del Gobierno de sus propios socios del Botánic.

Menuda resaca, queridos lectores. Si al menos hubieran dormido la mona unos y otros, más tranquilos -desde luego- estaríamos los españoles de bien.