| 04 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La solución al grave problema de los microplásticos puede estar en España

A pesar de que seguimos contaminando, también tenemos buenas ideas para implementar antes de que sea demasiado tarde

| E.V. Viajes/Ecología

Desde que el estadounidense de origen belga Leo Baekeland inventó en 1907 el primer plástico completamente sintético, al que denominó bakelite (baquelita), la humanidad ha consumido miles de millones de toneladas de este material. Ahora el problema lo tenemos porque no somos capaces de reciclar la totalidad del plástico que producidos y consumimos, de manera que los mares y océanos se han convertido en auténticos vertederos de un producto que puede afectar a nuestra salud.

¿De dónde salen los microplásticos?

Como es fácil imaginar, los microplásticos son partículas inferiores a 5 mm procedentes de neumáticos, pintura, ropa, productos de higiene y plásticos mayores que o bien tiramos directamente a ríos y mares, o bien se degradan hasta ser absorbidos por la tierra para llegar a las aguas subterráneas y terminar desembocando, una vez más, en las grandes superficies de agua.

Según un estudio realizado en 2020 por la Agencia Gubernamental de Investigación Científica de Australia, en el fondo de los océanos puede haber hasta 14 millones de toneladas de microplásticos, mas de treinta veces lo que se estima que hay en la superficie. 

 

¿Qué seres vivos tienen ya microplásticos en su organismo?

Estas partículas son devoradas por peces, crustáceos y anfibios, que a su vez sirven de alimento a las aves y a los seres humanos. Por lo tanto estamos hablando de un problema que termina afectando a toda la cadena alimenticia.

Si tenemos en cuenta que, por una parte, cada año se vierten al mar entre 5 y 8 millones de toneladas de plásticos y,  por otra, que muchos de los microplásticos procedentes de los plásticos domésticos van a parar a depuradoras que no están preparadas para poder filtrarlos, la lógica nos dice que prácticamente todos tenemos en nuestro organismo alguna cantidad de plástico. La estimación, según la revista Sciencie es que, dependiendo del lugar en el que viva, una persona puede llegar a ingerir y a respirar alrededor de 100.000 partículas de microplásticos al año

 

¿Cómo nos afectan?

Aunque por ser un problema relativamente nuevo no hay demasiados estudios que confirmen su acumulación y el efecto que esta puede tener en nuestros órganos vitales, sí existen numerosas investigaciones hechas in vitro y con ratones que han dado como resultado daño celular, estrés oxidativo, inflamación de los órganos, reacciones inmunitarias y neurotoxicidad. También se ha estudiado su efecto en especies marinas, y la conclusión es que merman la capacidad cognitiva de los cangrejos ermitaños y producen aneurismas y cambios reproductivos en los peces.

 

¿Existen soluciones?

La primera que se nos ocurre es la más evidente pero, a la vez, la más complicada: consumir menos plástico y evitar por todos los medios que llegue hasta la cadena alimenticia. Eso último es lo que proponen estos tres inventos españoles pensados para atrapar ese matarial tan útil, pero a la vez tan dañino para todo el ecosistema, que es el plástico:

 

Boya de fondeo con nombre propio: Yuna

Diseñada por estudiantes de YUDesing de la Universidad Politécnica de Valencia, esta boya atrapa los microplásticos que viajan con las corrientes marinas. Una vez en su interior, una serie de tamices de mayor a menor gramaje van colando los microplásticos según su tamaño.

 

Gravity Sistem, un flotador para evitar que los envases se hundan

Se trata de un sistema que consiste en incorporar en la parte inferior de los envases, ya sean de plástico, vidrio o metal, una pequeña cámara de aire que garantiza la flotabilidad de los mismos en cualquier situación. El resultado es que estos envases, en vez de hundirse son devueltos finalmente a la orilla por las corrientes marinas o fluviales donde es mucho más fácil recuperarlos antes de que empiecen a degradarse.

 

Aimplas el proyecto de depuración a gran escala

Este proyecto impulsado por la Agencia Valenciana de la Innovación, consiste en unas membranas de ultrafiltración combinadas con procesos de digestión anaerobia que podrían aplicarse a depuradoras y a empresas contaminantes de manera que los microplásticos quedarían retenidos sin llegar a verterse en el medio ambiente.