11 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El holandés Rutte no se ablanda ante Sánchez y le dice que se las arregle

Sánchez y Rutte, este lunes en su cita en La Haya.

Sánchez y Rutte, este lunes en su cita en La Haya.

Parece que el portazo a Nadia Calviño en el Eurogrupo ha sido apenas el aperitivo. Tras pasar por La Haya, ya sabe el inquilino de La Moncloa a lo que se va a enfrentar en Bruselas.

En esta última semana, Pedro Sánchez va de varapalo en varapalo. Primero, el pasado jueves, el humillante portazo a Nadia Calviño cuando La Moncloa ya la veía como presidenta del Eurogrupo. Este domingo, con un notable batacazo electoral en las elecciones gallegas y una pírrica mejora en las vascas. Y este lunes, con un jarro de agua fría en la residencia del primer ministro de Holanda. Y no es esta cosa menor: Marc Rutte tiene la llave de las condiciones del fondo europeo clave para España, que Bruselas va a comenzar a debatir este mismo viernes.

Y con esas intenciones, las de suavizar al más ortodoxo líder de los llamados países frugales, se ha plantado Sánchez en la capital holandesa. Lo ha hecho tras visitar en Lisboa a Antonio Costa y recibir en La Moncloa a Giussepe Conte. Y en vísperas de visitar a Ángela Merkel en Berlín y verse con el primer ministro de Suecia, otro de los frugales.

Sánchez y sus estrategas tienen señalado en rojo la cita del Consejo Europeo de los próximos 17 y 18 como clave para el futuro de la legislatura. Si el acuerdo es relativamente favorable -más transferencias que préstamos- y hay menos condicionalidad por parte del frente del Norte, PSOE y Podemos tendrán mucho trecho recorrido para garantizarse los apoyos necesarios a los Presupuestos Generales. Sería complicado que el PP vete las cuentas públicas en ese caso.

Pero ha sido el propio Marc Rutte, anfitrión de Sánchez este lunes, el que le ha bajado de la nube. Y en gran medida, arruinado la estrategia del líder del PSOE. Ya que le ha emplazado a que, antes de sentarse en Bruselas, diseñe una hoja de ruta creíble con la oposición en su propio país.

Así, cuando un periodista le ha preguntado en el posado oficial a Rutte si tenía algún mensaje para el presidente español, el primer ministro holandés se ha descolgado con un recado nada esperanzador de lo que le espera a Sánchez en esa cumbre decisiva. "Vosotros tenéis que encontrar la solución dentro de España", se ha descolgado. Y ha reconocido que el acuerdo será difícil: "Esto es política, nunca es fácil", ha dicho a los periodistas.

Además, no ha habido oportunidad de ahondar en su postura: no ha habido la tradicional rueda de prensa conjunta como las que sí protagonizó la pasada semana Sánchez con Costa y Conte.

En La Haya ha comenzado la minigira que llevará al presidente del Gobierno a otros dos países, Alemania el martes y Suecia el miércoles. Los autodenominados frugales son cuatro (Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia) pero los mayores esfuerzos se concentran en convencer a Rutte, que hasta el momento no se ha movido ni un milímetro en sus exigencias. Y parece que no será fácil, visto lo visto este lunes.

El holandés defiende que el fondo europeo active solo préstamos, mientras que la Comisión Europea ha propuesto 250.000 millones en préstamos y 500.000 en ayudas. Y este lunes Sánchez ha podido comprobar que tiene enfrente un hueso duro de roer.

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