15 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La desvergüenza del PSOE de Sánchez: hay que excluir a Bildu y a ERC, no a VOX

El líder socialista va a deberle la presidencia, tal vez, a partidos a los que sí debería aplicar un cordón sanitario. Mientras, estigmatiza al resto con desvergüenza.

 

 

El PSOE lleva desde las Elecciones Andaluzas, que acabaron con 35 años de corrupción y clientelismo y elevaron a la presidencia al popular Juanma Moreno, intentando generar la falsa idea de que VOX es un partido anticonstitucional  y ultraderechista, digno de un cordón sanitario que le haga inhábil a la hora de computarlo como socio directo o indirecto para cualquier alianza política.

Se trata, resulta ocioso decirlo, de restarle posibilidades a cualquier acuerdo entre el PP y Cs para evitar lo que precisamente sucedió en Andalucía, donde Susana Díaz y el régimen de los EREs acabaron gracias al respaldo de VOX al pacto entre populares y naranjas.

Que, por cierto, funciona a la perfección, ha cambiado para bien los índices andaluces y ha demostrado, de paso, que el partido de Abascal no es un ningún peligro para nadie: ni para la existencia de la Comunidad Autónoma ni para los desfavorecidos ni, desde luego, para las mujeres. Ninguna ley ha cambiado y, sin embargo, la economía andaluza ha mejorado notablemente.

El mantra contra VOX no es, además, privativo: también se extiende contra el PP o Cs, que pasan a ser "de extrema derecha" o "trifachito" con la misma frivolidad, sin que importe ese desprecio a la hora de pedirle a continuación su respaldo a una investidura que de repente diluye su supuesto radicalismo si con ello auxilia a Sánchez.

 

 

Es indecente, desde un punto de vista intelectual, la estigmatización constante que este PSOE hace de sus rivales, un mero truco retórico que se cae por su propio peso: si de verdad VOX es anticonstitucional por defender por ejemplo la reforma a fondo de las Comunidades, ¿por qué Sánchez no inicia los procedimientos legales previstos en la Ley de Partidos? Porque fracasaría, sin más.

Pero todavía indigna más que el nuevo PSOE pida cordones sanitarios mientras, a la vez, defiende conceptos inconstitucionales de verdad, como la "plurinacionalidad" de España; y confía su futuro a partidos que sí merecerían aislamiento, casos de Bildu o ERC.

Que Sánchez esté dispuesto a deberle la presidencia a un delincuente como Junqueras y gobierne Navarra por la abstención de un terrorista condenado como Otegi es un bochorno. Que además intente impartir lecciones de ética política y reparta carnés de demócrata roza ya el esperpento.

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