16 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cifuentes desespera con su defensa a Espinar hasta hacerle caer en su trampa

Cristina Cifuentes al inicio de su comparecencia en la Asamblea de Madrid.

Cristina Cifuentes al inicio de su comparecencia en la Asamblea de Madrid.

La presidenta madrileña se zafó del "intento de linchamiento" que le tenían preparado los portavoces de Podemos y C's en base, únicamente, a dos informes de la UCO desechados por el juez.



Un total de 15 personas, técnicos y políticos, participaron de una u otra forma en el proceso de adjudicación del servicio de la cafetería de la Asamblea de Madrid al empresario Arturo Fernández en los años 2009 y 2011. Y sin embargo de esa quincena de nombres a Podemos y Ciudadanos sólo les interesaba escuchar las explicaciones de la ahora presidenta madrileña y entonces vicepresidenta primera de la Cámara y, en consecuencia, de la mesa de contratación de la misma.

Esta sesión de la comisión de investigación de la corrupción destinada íntegramente a esclarecer si como sospecha la UCO hubo algo raro en aquellas dos adjudicación fue lo que esperaba Cristina Cifuentes: un "intento de linchamiento" en base a dos informes que fueron descartados por el juez instructor, Eloy Velasco, y que después de serlo acabaron filtrados a la prensa, como contó ESdiario. Para más casualidad, después de que Podemos anunciara la presentación de una moción de censura en para colocar a Lorena Ruiz-Huerta al frente de la Comunidad de Madrid.

Llegó Cifuentes a la Asamblea entre aplausos de los diputados del PP y, nada más realizar los preceptivos saludos y sentarse, empezó el bombardeo. Primero el del portavoz de Ciudadanos, César Zafra, que quiso competir en fiereza con Ramón Espinar. Tantas veces le interrumpió el diputado de C's a voces que la presidenta madrileña, indignada, llegó a decir en un momento: "¡Pero por qué no me dejan hablar, para qué me han traído!".

Bien sabía ella para qué estaba allí, y por si le quedaba alguna duda se le despejaron nada más llegar el turno de Espinar. A duras penas Cifuentes consiguió explicar que la mesa de contratación dio por buena la valoración de los técnicos, que para eso están. Y también que ninguna de las otras empresas que participaron en dichos concursos recurrió su adjudicación, por algo sería. Y que si además de en la mesa de contratación ella formaba parte también del comité de expertos era en su condición de vicepresidenta de la Mesa, y por acuerdo unánime de ésta.

"¿Usted cree que para hacer un contrato había que hacer cada año una concertación de 15 personas para dárselo a alguien en concreto?", le preguntó al portavoz de Podemos, al que le iba cambiando la cara al ver que no conseguía acorralar a Cifuentes, ni mucho menos. "Usted como (Luis Eduardo) Aute, pasaba por allí", llegó a espetarle Espinar, desesperado, que acabó preso de su propia trampa.

La presidenta madrileña quiso dejar bien claro que ella respeta "muchísimo" a la Guardia Civil, y de hecho mostró a la sala una insignia de cuando fue madrina en la entrega de la bandera española a la Benemérita. Pero ello no quiere decir, añadió, que no pueda estar en desacuerdo con alguno de sus informes. 

Y además le replicó al portavoz morado que no son ellos los más apropiados para hablar del respeto a las investigaciones de la Guardia Civil y la Policía, puesto que cuando la UDEF redactó un informe poniendo bajo sospecha las fuentes de financiación del partido de Pablo Iglesias a estos les faltó tiempo para desacreditarlo.

"Aquí se está constantemente aduciendo a cuestiones técnicas cuando ustedes no han querido que los técnicos comparezcan", se quejó el portavoz del PP, Alfonso Serrano. Y llevaba razón: Podemos y C's querían únicamente la comparecencia de Cifuentes, y fue gracias al PSOE que este viernes se produjo una más, la de otro de los miembros de aquella mesa de contratación, Antero Ruiz (IU). Que ratificó que las adjudicaciones se hicieron en base a "criterios técnicos". 

De hecho en este sentido hubo un año en que la oferta de Arturo Fernández fue descartada porque hubo una mejor, según recordó Cifuentes.

Pero Espinar, a lo suyo, acabó preguntándole al final: "¿Qué va a hacer señora Cifuentes cuando la imputen?", cuando de entrada el juez Velasco lo descartó. Y el que le va a sustituir al frente del Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional tampoco lo hará a priori, según las fuentes jurídicas consultadas. Al menos no con la documentación actual.

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