01 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La jugarreta de Susana Díaz que ha pillado a Pedro Sánchez a traspié

Susana Díaz y Pedro Sánchez, en la sede del PSOE.

Susana Díaz y Pedro Sánchez, en la sede del PSOE.

Un sabroso tanto se ha apuntado la baronesa andaluza a la que gusta mucho enredar a diario. Y todo en puertas de recibir al secretario general de los socialistas, forzado a tragar quina.

Las jugadas de Susana Díaz dan a veces para mucho. Sus últimas maniobras han hecho alzarse entre bambalinas voces sanchistas. “¡¡Con dos cojones!!”. Quien pronunció el aserto, lo hizo pausadamente, desde su despacho de Ferraz, consciente del golazo de la presidenta de la Junta de Andalucía en la meta del secretario general del PSOE. Y ese balón era imposible rematarlo con el desembarco en Sevilla del propio Pedro Sánchez a la vuelta de la esquina.

El vodevil en cuestión salió del magín del PSOE-A. Una trastada de la Doña en varios actos. Por ir directo al grano:

Atenazado por el desasosiego ante una hipotética suma del PP con C´sque consiga arrebatarles el feudo, el socialismo andaluz encarga un sondeo formulado por teléfono a 2.450 entrevistados en las ocho provincias del 4 al 18 de diciembre para disipar dudas. Veredicto: La reválida de Díaz al frente del Palacio de San Telmo está garantizada con 48 escaños (35,9% de los votos), uno más que en 2015; el PP lograría 31 diputados (24,8%), perdería dos; C´s obtendría 13 actas (11,8%), cuatro más; Podemos pasaría de 15 a 13 (13,6%) e IU bajaría de 5 a 4 (6,4%).

La encuesta le quema en las manos a Susana Díaz que acaba sirviendo los resultados a distintos medios de comunicación andaluces. El PSOE-A gozará de una holgada mayoría frente a la caída de su rival, el popular Juanma Moreno Bonilla, el declive de Podemos e IU y un significativo auge de los naranjas, sus socios de Legislatura. La baronesa ofrecerá a sus siglas sumar cuatro décadas de gobiernos. Ahí queda eso, a ver qué vuelve y, si hay suerte, ya tenemos los próximos titulares.

Y es que, a diferencia de Díaz, Sánchez ha contenido la sangría de votos del PSOE, pero según la demoscopia, padece el ascenso de Albert Rivera. De repente, la existencia de Sánchez parece depender de Díaz que no está precisamente por arrimar el hombro. “Ella es ya la única resistencia al secretario general”, remachan en Ferraz. La guinda del pastel no podía faltar, así que la presidenta enredó en un “off the record” ofreciendo su ayuda al líder del partido. “Yo estoy para lo que sea menester, a disposición del secretario general”, vino a trasladar con descaro la baronesa.

De quitarse el sombrero, lo cual, dicho sea en honor a la verdad, no representa ninguna novedad. Susana Díaz siempre ha sabido dar pruebas de un agudo colmillo. Y Pedro Sánchez, con poco margen de maniobra, a tragar quina, con un pie en el AVE camino de la capital hispalense, en su ruta de asambleas abiertas en las que deberá afrontar, precisamente, la militancia más hostil con su figura. En todas partes, desde luego, cuecen habas.

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