07 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La exitosa vida del diputado que se marcó 'un Cifuentes' en Londres

El parlamentario canario José Miguel Bravo fue pillado robando un pijama en unos grandes almacenes de Londres en 1986 pero años después volvió a la política en su tierra natal. Y ahí sigue.

No hay muchos casos similares al de Cristina Cifuentes en la política nacional. De hecho, solo hay un caso de políticos cleptómanos conocido, públicamente al menos. Y aunque en su momento resultó tan chusco y bochornoso como el que le ha costado la presidencia de la Comunidad de Madrid a la política madrileña, el tiempo terminó borrando el patinazo y el protagonista rehízo su carrera política con notables éxitos. Y hasta el día de hoy.

Se trata del abogado del Estado y periodista canario José Miguel Bravo de Laguna Bermúdez (Las Palmas de Gran Canaria, 1944), diputado del Partido Liberal en 1986, que tuvo que abandonar su formación política tras descubrirse que había robado un pijama y un ambientador en Marks & Spencer, un conocido centro comercial de Londres.

Para entonces, Bravo de Laguna contaba ya con una sólida y fecunda trayectoria parlamentaria . Encabezó la candidatura al Congreso por la Provincia de Las Palmas de la UCD en las elecciones generales de 1977, y tuvo el privilegio de defender la mención especial al  Régimen Económico y Fiscal de Canarias en la Constitución de 1978. En 1979 fue reelegido diputado y a finales de 1981 fue nombrado subsecretario de Presupuesto y Gasto Público del Ministerio de Hacienda.

De nuevo en 1982 renovó su acta de diputado y ejerció como vicepresidente cuarto de la Mesa del Congreso de los Diputados y participó como ponente en el debate de importantes leyes orgánicas. En las elecciones de 1986, desaparecida ya la UCD, volvió al Congreso como diputado pero en las filas del Partido Liberal de José Antonio Segurado, encuadrado a su vez en la Coalición Popular. Y fue entonces cuando se produjo el incidente de Londres.

El pijama ‘deslizante’

Con ocasión de un viaje a la capital británica, realizó unas compras en los famosos almacenes Mark & Spencer en compañía de una mujer. Pero a la salida, una empleada les invitó a vaciar las bolsas, asegurándoles que llevaban algo que no habían pagado. Y entonces apareció el pijama.

Bravo, diputado desde 1977, fue multado con 200 libras y expulsado del grupo de Coalición Popular. En 1991 regresó con fuerza a la primera línea política pero en Canarias. Y allí sigue

Un  juez de Londres le condenó pagar una multa de 200 libras. A su regreso a España, y a la vista del inopinado revuelo mediático que se había levantado, el político se disculpó primero al señalar que se había declarado culpable del hurto exclusivamente “por recomendación de su abogado”; y después ensayó una suerte de delirante disculpa de lo sucedido: "Llevábamos cuatro o cinco bolsas en cada mano, e incluso debajo del brazo. En una de ellas iba hasta un tren eléctrico. Uno de los paquetes, con un pijama, se deslizó hacia una bolsa que llevaba mi mujer en otra mano. Podía haber caído al suelo, pero cayó dentro de otra bolsa".

 “Al haber afirmado yo mi condición de parlamentario –prosiguió- y llevando más de 300 libras, era absurdo que yo hubiese sustraído una cosa de 5.000 pesetas y me jugase mi carrera política”, declaró a la prensa Bravo de Laguna, que en efecto intentó salir del brete en Londres esgrimiendo su condición de diputado español, pero no le sirvió de nada. Eso sí, siguió con el acta de diputado hasta el final de la legislatura, aunque fuera de las filas de su partido, del que fue expulsado a raíz del escándalo.

 En las Islas Afortunadas

Cuando concluyó la legislatura en 1989, Bravo de Laguna se refugió en Gran Canaria y allí renació de las cenizas dos años después. Y no pesó para nada el vergonzoso episodio de su hurto pues regresó por todo lo alto.

Así, en 1991 fue elegido presidente del PP de Canarias y, ese mismo año, miembro del Parlamento de las islas. Cuatro años después encabezó la lista del PP  y fue candidato a la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Canarias, batiendo todos los récords de votos de los populares en las islas.

 

Bravo, en una imagen institucional de 1995 como diputado en el parlamento canario.

Con él se inició la alianza del PP con Coalición Canaria, que tuvo continuidad en 1999, cuando dejó la primera línea institucional y política, delegando en José Manuel Soria.

Durante una década larga, Bravo de Laguna se dedicó a la abogacía.  Y en 2011 decidió regresar a la batalla política liderando la lista del PP al Cabildo Insular de Gran Canaria en las elecciones municipales y autonómicas. Ganó los comicios aunque necesitó los votos de Coalición Canaria para auparse a la presidencia del Cabildo.

En 2015 intentó ser de nuevo la cabeza del cartel al cabido pero Soria se lo impidió. Y en respuesta, Bravo de Laguna se postuló al frente de un nuevo partido, el regionalista Unidos por Gran Canaria.

Y en él sigue, aunque en la bancada de la oposición. 32 años han pasado desde el asombroso caso del ‘pijama deslizante’. Y de no haber sido por el caso de las cremas anti-edad de Cifuentes, su memoria se habría diluido casi hasta la nada.

 

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