19 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ni PP ni Cs tienen que dar explicaciones al PSOE por posibles pactos con Vox

 

 

Tras dos citas electorales consecutivas y, según dicta la lógica, cuatro años de legislatura por delante, el centroderecha tiene la posibilidad de rearmarse sin el estrés electoral y el PSOE, reforzado en ambas, de distanciarse del doble peaje que ha buscado y soportado del populismo y del independentismo.

Esto último supone un beneficio objetivo para el conjunto de la ciudadanía, pues a nadie se le escapa que un PSOE más liberado de ese yugo duplicado será capaz de afrontar mejor los desafíos constitucionales, de concitar más respaldo de partidos opuestos y, finalmente, de sintonizar con una mayoría superior de españoles que, más allá de a quién voten, estarán siempre con cualquier Gobierno que ejerza en esto con una visión nacional.

Sánchez no es de fiar, pero es bueno que tenga menos dependencias de Podemos y del soberanismo

Incluso aunque resulte de lo más cínico constatar, una vez más, que Sánchez es de poco fiar, pues apuesta por unas medidas u otras exclusivamente en función de sus necesidades, una característica inquietante en cualquier dirigente pues avala cambios y volantazos constantes y entrega al arbitrio lo que debería estar condicionado exclusivamente por los intereses nacionales.

En el caso del centroderecha, la certeza de que el apoyo electoral conjunto es superior a su materialización en escaños les obliga a todos a una reflexión de incierto resultado, pues los partidos empiezan a ser también empresas económicas con obligaciones laborales y presupuestos cuando logran presencia institucional: una concentración de siglas, como la que en su día logró el PP, es muy positiva a efectos electorales, pero obliga a desmontar organizaciones que ya tienen su vida interna propia.

Quizá puedan empezar todos por asumir su papel y, terminada la competición entre ellos, traducir lo mejor posible sus respectivos apoyos electorales y empezar a frenar a sus rivales en algunos de los mantras que, incluso ahora, repiten hasta la saciedad para impedir o retrasar ese rearme liberal y conservador.

 

Ni PP ni CS tiene que explicar posibles pactos con Vox a los mismos dirigentes que acuerdancon Bildu, ERC o Puigdemont

Los pactos nefandos son otros

Uno de ellos especialmente, el que exige a PP y Cs ignorar a Vox, etiquetado hasta la saciedad como partido ultraderechista o anticonstitucional por los mismos dirigentes que, con infinita hipocresía, pactan luego con formaciones partidarias de acabar con el régimen del 78, buscan por la fuerza la secesión de una parte de España o sienten más cercanía por los verdugos que por las víctimas del terrorismo.

Que el PP pacte con Vox es algo que no debe ni necesitar explicar. Y que a esa posibilidad se sume Cs es algo que los naranjas deben empezar a decir, conscientes de que la misma o parecida etiqueta que se le cuelga a Abascal se le ha puesto a Rivera o Casado por una izquierda intolerante que, simplemente, tilda de fascista a todo aquel que no comulgue con ella.

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