Los protagonismos más debatidos en la investidura de Gaspar en la Diputación

Rocío Gil, Pilar Sarrión, Pilar Molina o incluso la ausente Isabel Bonig son nombres bastante repetidos en el análisis de lo que ocurrió en el pleno



El pleno de investidura de Toni Gaspar en la Diputación de Valencia ha generado un reguero de comentarios. No han venido tanto por su elección (esperada) ni por su discurso (´elegante´ ha sido una de las definiciones más recurrentes), sino por las intervenciones, los protagonismos inesperados, las ausencias o la irrupción oficializada de un sentimiento comarcalista ontinyentí que formará parte de la vida valenciana durante al menos cuatro años, los que dura el mandato de la actual corporación.

Para empezar, la configuración de la mesa de edad resaltó la figura de la diputada más veterana, Pilar Molina, secretaria general del PSPV-PSOE en Manises y cuyo nombramiento como diputada decidido por la máxima responsable provincial, Mercedes Caballero, ha sido -y lo sigue siendo- uno de los más cuestionados.

En un universo provincial en el que la marca PSOE ha subido en todos los municipios y ha cosechado decenas de alcaldías con mayoría absoluta, Molina no solamente no ha ganado en el suyo, sino que ha perdido 62 votos respecto a los anteriores comicios, cuando el socialismo no estaba en ascenso. Dentro de su propia agrupación tiene sus detractores.

Desde el amplio sector crítico lamentan que pudiendo escoger entre referentes femeninos (la dirección decidió que hubiera dos hombres y dos mujeres por l´Horta Sud y Andrés Campos y Carlos Fernández Bielsa ya tenían clara su acta), precisamente apostaran por una de las candidatas que peores resultados ha logrado en su localidad, sobre todo en el momento de máximo apogeo para el PSOE. En Manises, Compromís ha ganado con holgura y tiene al grupo socialista como socio necesario en una convivencia no siempre fácil.

Después, ya en los discursos y también en las filas del PSPV-PSOE, sobresalió la alcaldesa de Anna, Pilar Sarrión, en su rol de portavoz. Su nombramiento no estuvo exento de polémica, ya que la comarca apostaba por el anterior diputado, Pablo Seguí (que asistió al acto de investidura). No obstante, Mercedes Caballero obvió esa propuesta de la Costera y señaló a Sarrión, voz del interior castellanohablante de la provincia y, ella sí, ganadora de elecciones locales. Su alocución estuvo plagada de tono cercano y palabras conciliadoras. 

Y si escribimos de interior, otro que ha disparado los comentarios ha sido Joan Sanchis (Joan Ontinyent en Twitter, por si quedaba alguna duda de su origen), con su discurso ultracomarcalista, o, mejor definido, radicalvalldalbaidense. Dejó claro que está en el cargo para defender, hablar y gestionar para su comarca, no para el resto. Su loa de las bondades de la Vall d´Albaida y su glosa de la figura del alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, sorprendieron porque anunció sus intenciones desde el principio. Sin subterfugios ni recato.

Se trata de un neocomarcalismo que surge en una estratégica y no siempre comprendida zona, ubicada entre las provincias de Valencia y Alicante, con una idiosincrasia muy marcada. Y, desde las pasadas elecciones, con un partido autóctono y un diputado que demostró que el resto de temas de Diputación que no afecten a la Vall d´Albaida traen al pairo a su formación, La Vall d´Albaida Ens Uneix.

No obstante, por encima de todos los discursos, incluso sobre la apología de La Vall d´Albaida, despuntó el de la flamante y neófita portavoz de Ciudadanos, la concejal de Valencia Rocío Gil. La contundencia (agresividad ha sido otro de los calificativos más utilizados para definirla) de sus palabras y la arremetida que hizo casi contra todas las demás formaciones, recordaban al síndic de Ciudadanos, Toni Cantó, en sus momentos de más beligerancia. Ha  generado una sorpresa que todavía dura.

Y ha generado una pregunta que destaca sobre el resto: ¿Es el perfil propio de Rocío Gil o simplemente interpretó un papel diseñado por el partido? Que le asesoraron en su discurso se da por supuesto. También que se trata de una concejal con personalidad que va a dar mucho que hablar.

Juan Ramón Adsuara, en cambio, no sorprendió. Quizás su discurso, comparado con el de Ciudadanos, resultó menos vehemente o directo. Fue más conciliador. Cuadra perfectamente con su perfil. Desde su grupo político le apoyan. Desde el partido, a nivel regional, no quedó tan claro por la ausencia de la presidenta, Isabel Bonig a un pleno de investidura al que sí asistieron el secretario general del PSPV-PSOE y presidente de la Generalitat, Ximo Puig; el presidente de Les Corts, Enric Morera; o el sindic de Compromís y la candidata a presidir la Generalitat por esta formación, Fran Ferri y Mónica Oltra, respectivamente.

Las recientes declaraciones de Adsuara, en las que no aplaudía la gestión de Bonig, han recrudecido los comentarios de alejamiento. En cualquier caso, llama la atención que sí estuvieran las diputadas autonómicas María José Catalá y Eva Ortiz y no la máxima responsable del PPCV en un acto en el que tomaban posesión ocho de sus diputados y donde ejercía de portavoz el presidente de la gestora provincial. 

Ya volviendo a la Diputación, ahora queda la segunda parte, la del reparto de delegaciones en la que previsiblemente entrará Compromís. Todo queda la espera de que Joan Ribó y Sandra Gómez cierren en Valencia un acuerdo cuyo retraso en consumarse tiene en vilo a los líderes autonómicos de ambos partidos desde hace semanas.

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