La avenida de los espías

La base de Adazi, en Letonia, donde ahora hay un contingente de la OTAN, fue espiada por la CIA durante unas maniobras soviéticas en la primavera de 1955. El expediente se ha desclasificado

La elección de Varsovia como ciudad para celebrar la cumbre de la OTAN en 2016 no fue casual. Poco más de dos años antes, la anexión de Crimea por parte de Rusia había hecho temblar a los países del flanco este de la Alianza.

Las tres repúblicas bálticas, y su hermana mayor Polonia, arrancaron en aquella reunión el compromiso de la OTAN de desplegar, en un claro mensaje a Putin, cuatro batallones multinacionales mirando a oriente.

Estarían en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. Precisamente en este último país, se establecería el mando de dichos batallones, dirigidos por un general norteamericano.
España, como socio de la Alianza, decidió aportar a esa fuerza unos medios que –hasta la fecha- jamás habían desplegado en operaciones: los vehículos de combate “Pizarro” y los carros de combate (o tanques) “Leopard”. Su destino, la base de Adazi en Letonia.
Dicho cuartel fue, durante la guerra fría, la sede del “Cuerpo de Ejército” de Letonia, la principal unidad militar de aquella república entonces soviética.

Agentes de la CIA detectaron un inusual aumento de las operaciones militares, que se plasmó en un informe secreto de fecha 7 de junio de 1955


Desde el otoño de 1954 y hasta la primavera del año siguiente, agentes de la CIA detectaron un inusual aumento de las operaciones militares que se plasmó en un informe secreto de fecha 7 de junio de 1955.
Se recoge el tipo de armas, cañones y vehículos militares que aquellos meses operaron cerca de la autopista de Riga a Tallín, y es el primer documento donde se pone de manifiesto la importancia que para el bloque del incipiente “Pacto de Varsovia” comenzó a tener este “Cuerpo de Ejército” de Letonia (o Latvian Corps, como dice el informe).


El minucioso análisis –que detalla el número de vehículos e incluso el calibre de cada arma- nos revela que aquel cuartel fue uno de los objetivos prioritarios de la inteligencia norteamericana en Letonia durante la década de los 50.
El dosier incluye, además, un croquis de los accesos a la base destacando la construcción de un puente que une “la antigua barriada” de Adazi con el campo de maniobras. Aquel paso estaba prohibido para el personal civil.
Aquella carretera, a finales de 1954, era la vía de comunicación más segura del mundo a tenor del informe: armas contra-carro, blindados, cañones y morteros…. Un despliegue táctico que permitía al Latvian Corps hacer sus maniobras de despliegue rápido en la base.
Y ahora, más de 60 años después, resulta que el cuartel desde donde los soviéticos entrenaban la conquista de la Europa occidental, es ahora uno de los pilares de aquella Europa para frenar las ansias expansionistas de Rusia.

El gobierno de EEUU ha invertido millones de dólares en reformar estas instalaciones y las ha dotado de toda la tecnología necesaria para hacer frente a los retos y desafíos que puedan venir del este 


Unas instalaciones, por cierto, en las que -durante estos últimos años- el gobierno de EEUU ha invertido millones de dólares en reformarlas, dotándolas de toda la tecnología necesaria para hacer frente a los retos y desafíos que puedan venir del este.
En verano de 2018, el gobernador de Michigan (EEUU) se desplazó en persona a la base de Adazi para inaugurar una avenida con el nombre de su estado. Será casualidad, pero si algún centro universitario ha tenido relación con la agencia norteamericana de inteligencia, ésa ha sido la de Michigan. En la década de los 60 salió a la luz un proyecto de la CIA para reclutar a sus agentes en esa universidad.
Y sí, ahora llega el momento en que mi cabeza imagina historias. Seguramente no ha pasado, pero no puedo evitar pensar que alguno de los agentes que -escondido durante días- realizaba dibujos a mano de aquellas instalaciones se había formado en el centro de entrenamiento de Michigan.


Camuflados entre los bosques que los rodeaban, los espías se mimetizaban con aquellos árboles gigantescos para saber qué pasaba dentro de la base.
Los mismos árboles que vieron aquel despliegue soviético y a los espías norteamericanos tomando nota de cuántos vehículos militares atravesaban aquel puente, tienen que ver ahora cómo la OTAN (con los tanques españoles incluidos) se entrenan junto a ese mismo “Cuerpo de Ejército” de Letonia que años atrás espiaban.
Han visto tantas cosas ya, que no se extrañan de nada.

*Experto en Seguridad y Geoestrategia.

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