21 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los escandalosos enchufes de Sánchez con La Moncloa como agencia de colocación

El presidente provisional utiliza sus funciones para colonizar la Administración con afines, en un insólito caso de nepotismo en masa que incluye, sin ningún pudor, a su propia esposa.

 

 

Desde que Sánchez llegara a La Moncloa, con un pacto que compensó sus dos derrotas estrepitosas en las urnas con un lamentable pacto con los partidos independentistas a los que debía aislar, el gasto en ministerios y asesores se ha disparado en casi un 30% y la lista de colocados en puestos estratégicos del país por estrictas razones de militancia ha alcanzado cotas desconocidas.

El último caso es el de su propia esposa, Begoña Gómez, aupada a un puesto directivo del selectivo Instituto de Empresa, una entidad universitaria elitista que tradicionalmente ha  participado activamente en el fenómenos de las 'puertas giratorias', incorporando a dirigentes políticos e institucionales a su plantilla: algo que, en el pasado, el propio Sánchez criticó duramente cuando el elegido era, por ejemplo, el exconsejero de la Comunidad de Madrid Juan José Güemes.

Sánchez coloniza la Administración de la misma forma en que llegó a Moncloa: de mala manera y en beneficio propio

Seguramente la mujer del presidente dispone del currículo y la trayectoria suficientes para entrar en la selecta dirección del IE, pero la coincidencia entre su nombramiento y su condición de Primera Dama legitima la sospecha de que lo segundo ha primado bastante más que lo primero: su expediente ya era el mismo antes de acompañar a su marido a La Moncloa, pero sólo ha sido ahora cuando la entidad se ha fijado en ella.

Epidemia de enchufes

Y todavía resulta más nítido el nepotismo si se contextualiza en la insólita epidemia de enchufes que Sánchez ha extendido en dos meses, tanto por las altas cuanto por las bajas: echar al jefe de la UCO en plena investigación sobre la corrupción del PSOE en Valencia o poner a amigos con carné al frente de Correos o Paradores sin saber nada de ambos sectores pertenecen a la misma manera de entender la Administración como un coto partidista a colonizar sin tener en cuenta ni la capacidad de los elegidos ni la solvencia de los despedidos ni los intereses de España.

 

 

En cualquier circunstancia estos usos serían un escándalo, como el ahora presidente sostenía no hace tanto en incotables declaraciones, pero especialmente en una en la que ni siquiera se tiene el plácet previo de las urnas ni se dispone de una legislatura por delante: Sánchez no fue elegido por los españoles y dispone de apenas 84 diputados y dos años de gestión por delante, en el mejor de los casos.

Con ese bagaje, todos estos nombramientos, simbolizados en el asalto a RTVE en compañía de Podemos, son más una estrategia de control institucional de cara a una campaña electoral que una medida decente y necesaria para cumplir con las obligaciones presidenciales.

La mujer de Sánchez tendrá buen currículo, pero sólo se han fijado en ella ahora. Y así hasta 500 casos más de nepotismo

La falta de pudor, visible también en el uso de un avión oficial para disfrutar de un fin de semana de ocio privado, añade una gota de perplejidad a todo y demuestra un descaro insólito e incompatible con el discurso regenerador que decía legitimarle a Sánchez a lograr en los despachos lo que las urnas le habían negado, acompañado de separatistas y partidos proetarras.

Ni mérito ni capacidad

Transformar un Gobierno en una agencia de colocación, incluso de su entorno personal, rebasa todas las líneas rojas y confirma que Sánchez carece de escrúpulo alguno cuando persigue un objetivo personal, por mucho que al alcanzarlo lo adorne de una retórica vacía para blanquear tan lamentables realidades: logró la presidencia de mala manera y la está utilizando para enchufar a los suyos en los mejores puestos sin otro mérito o capacidad que tener el carné del PSOE. Penoso.

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