Plan Bonig: El dinero de À Punt será para la lista de espera en sanidad

La gestión del Botànic ha dejado a 66.448 valencianos en lista de espera, un porcentaje mayor que la anterior etapa del PPCV.

La presidenta del PPCV y candidata por la formación a la Generalitat Valenciana, Isabel Bonig, tiene la fórmula para acabar con las listas de espera en sanidad en nuestra Comunidad y las ha desvelado, este lunes, en un encuentro en el Casino Antiguo de Castellón con representantes de la sociedad civil.

"Cuando se gobierna desde el sectarismo, se imponen las ideas pero quien paga son los ciudadanos", ha dicho Bonig, para asegurar que "hoy, hay más listas de espera en Sanidad" y "no voy a permitir que mi ideología impida dar mejores servicios a los ciudadanos”.

"Hay 66.448 valencianos en listas de espera, 8.500 ciudadanos más que el último gobierno del PPCV del ex presidente Alberto Fabra". Asimismo, ha apuntado que un año después de la reversión del modelo Alzira "estas listas de espera no solo han subido, sino que hay más gasto en personal sanitario y menos servicios". 

Para Bonig, acabar con las listas de espera pasa "por trabajar y gestionar". Para ello, la presidenta del PPCV propone establecer, por ley, los tiempos máximos de espera para que, una vez transcurridos, "las personas, voluntariamente y en pruebas e intervenciones sanitarias menores, puedan decidir si se quedan en los hospitales públicos o en cualquiera de los hospitales concertados, que concertará la Generalitat Valenciana y pagará la Generalitat". 

Utilizando como referencia a los últimos datos proporcionados por la Federación de Asociaciones de Entidades Aseguradoras privadas de la Comunitat Valenciana que decían que hacen falta para acabar con las listas de espera 124 millones de euros, Isabel Bonig ha desgranado la pauta para cosneguir ese dinero:  "À Punt, el primer año nos ha costado a los valencianos 55 millones de euros que, unidos a los 48 millones de euros en pérdidas durante este tiempo, ya son 103 millones de euros". Si a esto unimos, ha dicho Bonig, "los 50 millones de euros que el Botànic se ha gastado en incrementar un 31% más de plantilla en Alzira, ya tenemos claro cómo se acaba con las listas de espera en la sanidad valenciana", y ha remarcado de nuevo en su intervención que la fórmula es sencilla: "hay que quitar de un sitio para dar prioridad a otro y las prioridades las marca siempre quien gobierna porque eso es hacer política y gestionar bien".

Triple revolución fiscal

La representante popular también ha explicado, en el Casino Antiguo de Castellón, la triple revolución -fiscal, económica y social- que propone su partido en el programa electoral. “Para recuperar la credibilidad hay que plantear cosas concretas. En la revolución fiscal, planteamos toda una serie de rebajas como el tramo autonómico del IRPF con 100 euros de media de pagar menos por ciudadano. Esta medida afecta a 9 de cada diez valencianos, es decir, la clase media, que es la que mantiene un país. Eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones. El año pasado 462 castellonenses tuvieron que renunciar a sus herencias. Eliminación del impuesto de patrimonio. Otros abogan por una subida masiva de impuestos. El impuesto de transmisiones patrimoniales, con una reducción del 10% al 6% en el caso de que el coste sea de la vivienda sea de 200.000 euros. Esto afectaría al 86% de las viviendas vendidas al año pasado”.

Respecto a la revolución económica, “el PP aprobará una ley de autónomos, eliminar el impuesto a la cerámica, un plan de formación profesional dual o un plan prever para vehículos”. Y la revolución social “que es la libertad educativa. El valenciano no puede ser instrumento de confrontación. Libertad absoluta a la hora de elegir la lengua en la que quieren educar a sus hijos. Que uno de cada cinco colegios públicos nuevos, el 80% de las asignaturas se den en inglés. Dotemos a la educación pública de instrumentos para que los alumnos compitan en igualdad de condiciones. Apoyo a los trabajadores del hogar. En la Comunidad hay 347.000 amas y amos de casa. Medidas para la conciliación laboral y profesional, con ayudas por hijo y rebajas en la declaración para fomentar la natalidad que ahora está en la tasa más baja desde hace más de 40 años”.

Por último, Bonig ha señalado que “si soy presidenta de la Comunidad Valenciana, defenderé en esta tierra su triple alma valenciana, española y europea. Necesitamos un proyecto que no excluya a nadie. Llevamos mucho tiempo en esta tierra tirándonos los trastos unos a otros, utilizando los errores para dar la peor imagen de la Comunidad y destrozar lo mucho y bueno que se ha hecho. Me comprometo a aprovechar lo bueno que se ha hecho y cambiar lo que haya que cambiar”.

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