03 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Por qué Donald Trump va a ganar y el mundo se va a parecer cada vez más a él

Aunque Joe Biden gane las primarias demócratas, solo aspira a ser segundo. El éxito de Trump resume el cambio político que le espera al mundo. Y también a España.

 

 

Si nada cambia, Joe Biden será el candidato demócrata para medirse el próximo invierno contra el republicano Donald Trump y, salvo sorpresa mayúscula, cosechar una derrota estrepitosa que se antoja ahora mismo inevitable.

Las primarias del partido que hace nada tuvo a Obama en la Casa Blanca, aunque parezca que fue ya hace una eternidad, y hoy no tiene a nadie con opciones de ganar están siendo, sobre todo, un concurso por ver quién queda segundo en los comicios previstos en Estados Unidos para noviembre.

Y conviene detenerse en esta afirmación que casi todo el mundo suscribe, empezando por los demócratas, que se han guardado la opción de Michelle Obama para convocatorias venideras, conscientes de que promocionarla ahora equivaldría a quemarla antes de tiempo.

Hace apenas cuatro años todo el mundo presentaba a Trump como una excepción folclórica, aupada por millones de aldeanos blancos resentidos y temerosos de amenazas que en realidad nunca llegarán a la América profunda, donde ganó el actual presidente, según la caricatura que hicieron de sus votantes y de él mismo.

 

 

Hoy ya nadie dice eso y, de hecho, la política mundial se parece un poco más a Trump que Trump a todos sus antecesores: el Reino Unido se ha marchado de la Unión Europea con el Brexit; los partidos y líderes tradicionales están sumidos en una profunda crisis; las relaciones internacionales han cambiado de manera espectacular y la globalización está viviendo una redefinición profunda e incierta.

La derecha tradicional no ha sabido verlo, y si lo ha visto venir, no ha sabido gestionarlo. Y la izquierda aún menos. Salvo en España, que estamos en fórmulas griegas o portuguesas con retraso, en todo Occidente avanzan o ganan partidos y dirigentes que se parecen más a Trump que a Sánchez y, desde luego, a Joe Biden.

Más que un candidato, el antiguo vicepresidente de Obama es un vestigio de una política progresista que ya no existe o no funciona: la que gestiona anhelos pero no sabe qué hacer con las realidades. Todo lo que pasa en América, y ahora en China, acaba sucediendo en Europa con años de retraso.

Si lo traducimos al presente de España, se entenderá mejor el fin del PSOE clásico y las dificultades del PP para encontrar un futuro. Y aunque aún no podamos ponerles cara, nombre y apellidos del todo, los combates electorales del futuro van a estar protagonizados por personajes muy parecidos a dirigentes como Trump  o Sanders.

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