Elección lingüística condicionada en los centros educativos valencianos

La propia ley encamina a los centros, ya que, como dice en su artículo 11, Conselleria promoverá que los sostenidos con fondos públicos vehiculen el menor tiempo posible en castellano

Con la nueva ley LEY 4/2018, de 21 de febrero, de la Generalitat, por la que se regula y promueve el plurilingüismo en el sistema educativo valenciano, se reducen notablemente los centros que ofrecerán un mayor porcentaje de clases con el castellano como lengua vehicular. Este descenso no solamente tiene que ver con la decisión de los Consejos Escolares de los centros a la hora de elegir el modelo lingüístico que consideran más oportuno, si no que hay otras variables a tener en cuenta.


Por un lado, la propia ley encamina a los centros a elegir un modelo concreto, ya que, como dice en su artículo 11, la Conselleria promoverá que los centros educativos sostenidos con fondos públicos vehiculen el menor tiempo posible en castellano, es decir un 25 % del horario. También el apoyo a la comunidad educativa, en cuanto a recursos adicionales irá destinado prioritariamente para los centros que escojan estos porcentajes mínimos en castellano, según se detalla en el artículo 12. Estas medidas hacen que cada vez sea menos atractiva la elección de horas lectivas en castellano. Lo ideal sería que cada comunidad educativa eligiese libremente y sin todos estos condicionantes.


Por otro lado, el hecho de que los centros sólo puedan tener un único modelo lingüístico ha hecho que en los centros en que convivían línea en castellano y línea en valenciano se hayan tenido que fusionar ambas. En este punto la propia ley obliga a que los centros que tenían autorizado un programa plurilingüe de enseñanza en valenciano establezcan un porcentaje vehicular en valenciano igual o superior al que tenían autorizado, por lo que muchos centros que contaban con dos líneas, hayan vehiculado ahora la mayor parte de horas en valenciano para ajustarse a ley.

 

Desde CSIF defendemos que la doble línea en los centros es una medida positiva, ya que hubiera dado más opciones a las familias para matricular a sus hijos en la opción lingüística que consideren más adecuada sin verse obligadas a cambiar de centro. Además, la desaparición de la doble línea puede suponer para los centros que venían funcionando con ella, la supresión de unidades y plazas docentes a medio plazo.


En cuanto a la exigencia de titulaciones del profesorado, nos encontramos con C1 de inglés, que es el nivel que se pedirá en un futuro para la obtención de la competencia lingüística. Estaría bien que Conselleria promoviese una oferta formativa a la altura de esta exigencia, y que además esta formación computase dentro del horario lectivo, ya que los docentes están realizando en la actualidad un gran esfuerzo, dentro de su tiempo personal, para obtener esas titulaciones que les exige la propia Administración.


En definitiva, después de un Decreto tumbado por los tribunales y de un decreto ley; ahora nos encontramos con esta ley, que consideramos muy mejorable y que condiciona a los centros para que elijan el modelo lingüístico que más le gusta a esta Conselleria.

 

*Delegado de Educación del sindicato CSIF.

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