26 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El "Rolex" de Irene Montero triunfa mientras denuncia delitos de odio a lo loco

Irene Montero, en tres fases de su vida

Irene Montero, en tres fases de su vida

Tras el "rata chepuda" de Google para Pablo Iglesias; su pareja se lleva todas las burlas por su entrevista de Princesa, incompatible con su dramatismo con las denuncias por persecución.

 

 

Pablo Iglesias e Irene Montero han puesto sendas denuncias por "delitos de odio" por dos supuestos casos que, de ser ciertos, son tan lamentables como residuales: un indeseable que en Twitter pronosticó que a sus hijos les darían "collejas" en el colegio cuando se enteren de a qué centro educativo van y, por otro lado, otro supuesto berzas que tiró objetos dentro de sus posesiones en Galapagar.

De haber pasado ambas cosas, son sin duda repudiables. Pero de ahí a intentar montar el numerito de un ataque global de la ultraderecha, media un abismo. Y ellos mismos han de saberlo, pues hace nada montaron un espectáculo con los presuntos escraches sufridos durante su veraneo en Asturias... que luego no se han atrevido a denunciar y del que nadie ha ofrecido documento probatorio alguno.

 

No es de extrañar que, con esos precedentes y la indiferencia judicial hacia otras denuncias similares, la "afición" tuitera se haya tomando a cachondeo casi todo lo que dice y denuncia la pareja real de Podemos. Que ya no sabe qué polémica inflar artificialmente para tapar sus escándalos judiciales y políticos: su Plan B para tapar la Caja B no cuela.

Y menos cuando, a la vez que se ponen dramáticos, la ministra de Igualdad posa para Diez Minutos como una rejuvenecida Isabel Preysler, estimulando algunas de las chanzas más divertidas que se recuerdan en Twitter:

 

 

Junto a las bromas, la polémica por el despliegue de lujos de la ministra ha centrado la atención, con el supuesto Rolex que luce Su Alteza Montero en el centro de la diana. No es un artículo de la prestigiosa y carísima marca, pero eso no ha sido suficiente para evitarle las mofas a partir de una evidencia que ni ella ni su "churri" pueden negar: desde que ambos entraron en política, se han forrado literalmente, con sueldos de vértigo y posesiones con las que jamás hubieran soñado.

 

 

Aunque el reloj no sea de esa inasumible marca para el común de los mortales, el tren de vida que lleva el matrimonio ministerial hace que lo parezca, aunque les pegue tanto como un Jaguar, el célebre modelo de coches que la sorna tuitera le adjudica, en su caso, a Pablo Iglesias:

 

 

Y uno más, resumen tal vez de esa metamorfosis de quienes han saltado de San Blas a Galapagar y de un sueldo menor a juntar, entre ambos y gastos aparte, cerca de 13.000 euros mensuales, a cargo del mismo erario publico que no da ni para pagarle las muletas a una jubilada con la cadera fracturada:

 

 

La imagen, sin duda, lo dice todo.

 

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