25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Qué celebra Sánchez con Gibraltar si ha sido un humillante fracaso histórico?

El presidente ha fracasado con Gibraltar y ha engañado a los españoles vendiendo como un hito lo que es un monumental fracaso histórico de consecuencias muy profundas.

 

 

España tiene hoy menos ascendencia sobre Gibraltar que ayer, paradójicamente cuando más beneficio podía haber sacado de la marcha del Reino Unido de la Unión Europea: que el estatus español sobre la última colonia en suelo europeo sea de menos categoría cuando menos fuerza va a tener en Bruselas el país que la protege, es un contrasentido indiciario del poco peso de Moncloa en las instituciones continentales y de la insólita torpeza negociadora de Pedro Sánchez.

El caudillismo sanchista, impropio incluso de un presidente con mayoría absoluta, se completa con una frívola manera de tratar siempre los asuntos más relevantes

El entusiasmo del presidente del Gobierno, que estaba en Cuba mientras todo se decidía sin su concurso, es incompatible con los hechos objetivos y evidencia que, para Sánchez, todo empieza y termina en su interés y su supervivencia.

Porque diga lo que diga el Gobierno, el acuerdo de salida de UK no sólo no incluye el derecho a veto con la última palabra para España en todo lo relativo a Gibraltar, sino que ha sido extraído del único documento jurídico en el último momento sin que La Moncloa se enterara primero y lo evitara después.

Una derrota total

Lo que se tenía se ha perdido, pues, confiando ahora la tutela española en un espacio geográfico propio a la buena fe del resto de Europa, que jamás considerará una prioridad el Peñón, como sí es lo es para España, y puede utilizarlo como moneda de cambio en futuras negociaciones con Londres: es de hecho lo que ya ha pasado; y la incapacidad de España para frenarlo es también la primera muestra de lo que puede ocurrir en adelante.

Gibraltar era una colonia y un territorio de ultramar vinculado al Reino Unido hasta ayer; ahora ya es considerado parte de él. ¿Cuáles son las razones para la enésima campaña de propaganda y autobombo que se ha concedido a sí mismo Sánchez?

Si el fondo es desastroso, e indiciario a la vez de cómo se ve al Gobierno en Bruselas y de cuánta debilidad tiene una Europa débil y abandonada por el Reino Unido, las formas son inaceptables. Un presidente no elegido en las urnas, con apenas 80 diputados, ha decidido a distancia un asunto estructural para España sin convocar al Parlamento y sin hablar con los líderes de la oposición para fijar una posición común y llevarla hasta el final.

España tiene menos ascendencia sobre Gibraltar hoy que ayer, pero Sánchez lo califica de "histórico"

El caudillismo sanchista, impropio incluso de un presidente con mayoría absoluta, se completa con una frívola manera de tratar los asuntos más relevantes, sea Gibraltar o Cataluña, marcados siempre por un deseo personalista de fomentar su propia imagen y una tendencia insoportable a pretender que la realidad sea distinta por recubrirla de una retórica infumable. Urge celebrar Elecciones, antes de que siga el estropicio ya en marcha.

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