20 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así nacieron los muyahidines

Un muyahidín del Estado Islámico

Un muyahidín del Estado Islámico

Ni la financiación americana ni el petróleo: el origen del yihadismo está en el imperialismo comunista en Afganistán. Ésta es la historia sin versiones adaptadas al interés político.

 

 

Vayamos al principio, al origen:

La causa de esta escalada de terrorismo yihadista que azota hoy el mundo entero hunde sus raíces en un contexto histórico concreto: la Guerra Fría, una guerra de desgaste sin enfrentamiento directo entre las dos grandes potencias en conflicto, USA y URSS, y sus dos modelos económicos contrapuestos: el capitalismo y el comunismo.  

Durante este período americanos y soviéticos quitan y ponen gobiernos por todo el mundo a su antojo, sobre todo en sus respectivas áreas de influencia: América Latina para los EE.UU, y Europa del Este, Asia y Oriente Medio para los rusos.

A la par, ambos países apoyan militar y económicamente a los enemigos del otro en cada uno de los conflictos surgidos.  

Contra el comunismo

En este contexto, los comunistas soviéticos habían propiciado el establecimiento de gobiernos títeres en todo el este de Europa que recibían órdenes directas desde Moscú, y controlaban muchos de los países árabes surgidos tras la descolonización franco-británica después de la Segunda Guerra Mundial, además de auspiciar a algún dictador sanguinario en Asia.  

En 1979, el presidente comunista de Afganistán Muhammad Taraki, que había llegado al poder en un golpe de estado respaldado por los rusos, es asesinado y depuesto, lo que propicia que la URSS, que no quiere perder su influencia en esa zona, invada militarmente Afganistán el 27/12/1979.  

La resistencia árabe

La resistencia del mundo árabe a esta invasión, es el origen real del terrorismo islámico tal como lo entendemos hoy. Durante los años siguientes, guerreros de la fe musulmana venidos de otros países árabes,  montan bases en la frontera con Afganistán desde donde se introducen a luchar con la resistencia.

El nombre de Al Qaeda estaba inspirado por aquellos primeros guerreros que combatían el imperialismo comunista

Esos guerreros son los primeros muyahidines que combaten no sólo en sus respectivos países para el establecimiento de estados islámicos, sino que constituyen una fuerza conjunta internacional de diversos territorios musulmanes que por primera vez sale al exterior a luchar en un país extranjero; estamos ante el origen de Al Qaeda, y lo que hoy consideramos terrorismo islamista, el mismo que nos golpea en occidente.  

Guerreros de Alá que dejan sus casas y se van a extender la yihad, guerreros que hasta la invasión rusa de Afganistán sólo lo hacían en sus respectivos países.  

Esas bases de soldados desplegados en la frontera son las que inspiran a Osama Bin Laden para levantar en los últimos años de ese conflicto la primera base permanente de muyahidines en las montañas de Tora Bora, en el paso entre Kabul y Peshawar.

Después de eso creará una organización terrorista internacional a la que llamará  precisamente así: La Base (Al Qaeda).  

La inspiración de Laden

El mismo Osama Bin Laden aseguró en una entrevista a Al Jazeera que el nombre de su  organización terrorista estaba inspirado por aquellos primeros guerreros que combatían el imperialismo comunista.

Este hecho, convenientemente manipulado por la propaganda progresista que suele sólo contar a sus fieles la mitad de la historia, ha trasladado el mensaje a la opinión pública de que EE.UU creó el terrorismo yihadista, ya que Bin Laden fue financiado por la CIA.

Pero esa manipulación, como tantas otras, no soporta el más mínimo rigor histórico más allá de expertos de Rincón del Vago y Wikipedia.

 

 

Cuando Bin Laden aparece en la guerra de Afganistán, ésta ya lleva varios años de conflicto, y en los primeros cuatro, la ayuda americana a los muyahidines es testimonial, dentro de la habitual ayuda de cualquiera de los dos bloques en conflicto a los enemigos del otro.

La financiación a través de la CIA a la red que dirige Osama es muy posterior al origen de la guerra y debe juzgarse en el contexto histórico en que tiene lugar.

Cuando Bin Laden aparece en la guerra de Afganistán, la ayuda americana a los muyahidines era al principio testimonial

EE.UU no crea nada, lo que apoya en Afganistán es una guerra defensiva contra un invasor, en ese momento nadie puede adivinar que 30 años más tarde, esos mismos muyahidines van a atentar en el mismo corazón de Norteamérica. 

Las Azores

También tenemos la versión española manipulada, ésta ya bastante más infantil y sólo apta para fanáticos, que nos dice que Aznar, Bush y la guerra de Irak son el origen de estos atentados.

El primer atentado islamista en España tuvo lugar en 1985 y dejó 18 personas muertas en el restaurante El Descanso en Madrid; por entonces Aznar era diputado por  la provincia de Ávila y Bush probablemente estuviera borracho en algún bar de Texas.

Dos años antes en Beirut, un coche bomba colocado frente a la embajada americana había dejado un saldo de 63 muertos y 120 heridos. 

Además, la propia guerra de Irak no es origen, sino reacción, al mayor atentado terrorista ocurrido hasta ahora en suelo americano: el 11/S.

La 'explicación' de Podemos

También tenemos que soportar que algún diputado europeo podemita con sueldo de jeque árabe y pose de oprimido nos diga a la cara que los culpables somos nosotros porque no les dejamos otra salida que inmolarse, y estas palabras las pronunció sin ruborizarse después de uno de los atentados terroristas de París.

Al día siguiente se difundió un video de uno de los autores de la matanza tomándose un cubata en una discoteca de la capital francesa una semana antes de la masacre; desde luego el occidente cristiano malvado no le dejó otra salida…

Hay que recordar que pocos días antes de aquel atentado, este mismo diputado, Miguel Urbán, había visitado el barrio de Molenbeek en Bruselas, cuna del islamismo radical en Europa, para denunciar la “islamofobia” de la Policía.

¿El petróleo?

Luego están las teorías del petróleo, muy socorridas en el mundo progre, aunque cualquiera que se preocupe por echar un ojo a los datos de las importaciones petrolíferas de los EE.UU verá que no se sostienen. 

Los americanos pagan bien, no necesitan provocar guerras para obtener petróleo; pagan tan bien que hasta el mismísimo Hugo Chávez tenía en USA a uno de sus mejores clientes; además tienen las reservas de Alaska.

El mayor contrato privado para la explotación del petróleo en Afganistán después de la guerra lo firmó una empresa China

En 2015 EE.UU producía el 60% del petróleo que consumía, y del 40% que importaba, el país que más petróleo vendía a los americanos era Canadá, seguido de Venezuela y México. El petróleo que llegaba de Irak representaba sólo el 6%. 

La refinería... rusa

Lo que sí sabemos seguro es que los títeres gobernantes prosoviéticos contra los que luchaban Osama Bin Laden y sus guerreros muyahidines, pretendían construir una refinería capaz de producir un millón de toneladas de gas al año por orden de los comunistas rusos; ¿quién empezó la guerra por el gas y el petróleo entonces?

Ahora bien, que todo lo anterior sea verdad no significa en modo alguno que EE.UU no haya tenido influencia en la expansión de esta lacra en los últimos tiempos.

Lo errores en la posguerra iraquí, más que en la guerra, se están pagando muy caros, y han traído el surgimiento de nuevos grupos como Estado Islámico. Pero esta mitad de la historia sí que es de sobra conocida, sólo pretendíamos contar la otra mitad, por aquello de que no nos cuelen la misma historia estúpida de buenos y malos que nos intentan colar siempre.

 

 

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