27 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez no puede seguir faltándole el respeto a los ciudadanos: Elecciones ya

 

 

Pedro Sánchez está a punto de fracasar de nuevo en la aprobación de unos Presupuestos Generales propios, tras estrenar su presidencia gobernando con los de Mariano Rajoy que, según él mismo decía, suponían una regresión del Estado de Bienestar por su supuesto carácter antisocial. Que esté dispuesto a seguir gobernando con esas mismas cuentas, ante la imposibilidad de atender las exigencias de sus socios de moción de censura, evidencia con estrépito la catadura política del dirigente.

Sánchez debe convocar Elecciones con urgencia. Con y sin presupuestos propios; pero sin ellos es inaplazable

Es capaz de sostener una cosa y hacer la contraria, como demuestra la práctica totalidad de su hemeroteca, y siempre con un único fin que poco tiene que ver con los intereses colectivos y las responsabilidades más elementales del inquilino de La Moncloa: garantizarse su objetivo personal, que no es otro que acceder al poder y perpetuarse en él.

En ningún país serio, con una tradición democrática asentada, se buscan mayorías parlamentarias sin tenerlas primero en las urnas. Y en ninguno se aferra nadie al poder si, por dos veces, se fracasa en la primera de las obligaciones de un Ejecutivo: sacar adelante unas cuentas públicas propias, reflejo siempre de la propuesta que se ofrece a los ciudadanos.

Su ensoñación

Pero en España, con Sánchez, todo es posible por la ausencia de líneas rojas en un líder político que no solo olvida la realidad que le rodea, sino que además pretende cambiarla llamándola de otra manera y se queja si alguien no suscribe su ensoñación.

Por mucho que el presidente camufle la verdad y se dedique con ahínco a la pura propaganda, ni son "fuerzas del cambio" la suma de populismo e independentismo ni es "veto" que la oposición, a la que recurre ahora, no esté dispuesta a aprobarle unos PGE disparatos a un partido con 80 diputados menos que la suma de PP y Ciudadanos.

Exigir apoyo a PP y a Cs es una frivolidad más de un presidente al que le vale todo para llegar o quedarse

Sánchez, pues, debe convocar Elecciones. Debió de hacerlo nada más ganar una moción de censura indigna por la naturaleza de quienes la apoyaron y la perversión del resultado electoral que comportó; y debe de hacerlo ahora por la ausencia de Presupuestos Generales.

Exigirle al PP que se los apoye es, además de un absurdo contable, un fraude político de quien desalojó de mala manera a quien le había ganado dos veces y tenía una confianza de los ciudadanos de la que él carece y además no se atreve a medir en las urnas.

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