19 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Por qué disparar a una foto de Iglesias se persigue y quemar al Rey no?

Hay que estar siempre contra todas las manifestaciones de odio y violencia. Pero en España se toleran las peores mientra se persiguen otras tan desagradables como irrelevantes.

 

 

El vídeo no puede ser ciertamente más desagradable. En él se ve a un sujeto disparando con sonrisas a fotografías de Pablo Iglesias. Pedro Sánchez, Irene Montero y Pablo Echenique Seguramente eso no es una amenaza de muerte ni nada parecido, como denuncia afectadísimo el líder de Podemos. Pero incita a la violencia y es de muy mal gusto, sin la menor duda.

En España hemos visto a encapuchados quemar la foto del Rey; a raperos desear la muerte de guardias civiles; a actuales ministros diciendo “los Borbones a los tiburones”; a tuiteros aplaudiendo la muerte de un torero o deseando la guillotina para las hijas de los Reyes;  dianas con la cara de Casado; monigotes de Abascal ahorcados de un árbol o escraches muy violentos a personas como Cifuentes.

Y estos mismos que ahora se hacen las víctimas; han jaleado, aprobado o incluso participado en todo eso. El propio Iglesias, hace nada, animaba a hacer caceroladas contra Felipe VI, ya como vicepresidente. Y ésa es otra forma de violentar a la sociedad que él, sin embargo, incluye en la “libertad de expresión”.

 

 

Algo pasa en un país en el que prenderle fuego a la bandera o guillotinar una imagen del Jefe de Estado son tolerados y tienen la promoción de cargos públicos y partidos políticos con mucho foco asegurado siempre.

Y, por el contrario, se persigue desde el minuto uno, por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, a un irrelevante exaltado sin amparo alguno, condenado por la práctica totalidad de la sociedad. ¿Solo hay odio si afecta a dirigentes de izquierdas? ¿Para el resto la Justicia lo considera todo una simple manifestación desagradable del derecho a la crítica?

De ese bárbaro no nos hubiéramos enterado de no ser por la denuncia del propio Iglesias. De los otros sabemos de sus excesos porque, casi siempre, salen de la mano de Podemos, de Bildu, de IU, de ERC, de la CUP y de todos esos cómplices de fechorías bastante más graves, con bastante más influencia social y, paradójicamente, con mucha menos respuesta de los poderes del Estado que en este caso se han activado sin perder el tiempo.

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