26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rosa Díez y las dos diputadas que más incendian los ánimos de sus enemigos

Rosa Díez, en sus tiempos en el Congreso

Rosa Díez, en sus tiempos en el Congreso

La exlideresa magenta genera un terremoto con sus denuncias a Pedro Sánchez y Fernando Simón y se suma a este trío de mujeres sin pelos en la lengua.

 

 

 

Rosa Díez es una de las personalidades más rotundas de Twitter, querida, temida y respetada a partes iguales. Eternamente enfadada, es como la versión de la Madrastra de la política española pero con razón: no mira al espejito para ser la más bonita, sino para denunciar lo más feo del panorama patrio, con Pedro Sánchez a la cabeza.

Es la auténtica bestia negra del presidente del Gobierno, el excompañero del PSOE al que fustiga sin piedad, sin tregua y con todo: no pasa día sin un tuit demoledor contra el inquilino de Moncloa, si bien el último se ha vuelto viral por lo que anunciaba en él:

 

 

La denuncia de la ex de UPyD es triple: contra el jefe del Ejecutivo, contra si portavoz en la pandemia y, por último, contra la propia Fiscalía, lanzando un "tirito" sin duda a Dolores Delgado, la antigua ministra reciclada hoy, por decisión personal de Sánchez, en jefa de la institución acusadora.

Y ello le ha cosechado estruendosos aplausos, que de paso se extienden a otras dos "damas de hierro" de la política española, citadas siempre por los defensores del "cuerpo a cuerpo" político y convertidas en iconos femeninos del combate con la izquierda:

 

 

La portavoz en el Congreso del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, y la diputada de VOX, Macarena Olona; aparecen en las oraciones de quienes gustan de las grandes peleas dialécticas, en las que todas ellas son expertas y nunca se achantan. Lo que también, que en la viña del Señor hay más gustos que colores, termina provocando lapidarias críticas como éste que hoy cierra El Retuiero:

 

 

La mezcla de mala baba y humor que caracteriza a Twitter y que, para lo bueno y para lo malo, da tantas tardes de gloria a los espectadores. Cosa distinta es, sin duda, para los protagonistas.

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