La semana en que Ximo Puig recuperó la iniciativa tras relajarse en Formentera

Ximo Puig ha tenido una semana de protagonismo intenso

Ximo Puig ha tenido una semana de protagonismo intenso

Ha multiplicado las firmas y las imágenes de ´pactos ´-siempre, si es posible, con el apellido ´reconstrucción´- mientras prepara nuevas medidas para cerrar el mes entre brote y brote

La  semana había sido de un nivel de intensidad medio bajo para lo que veníamos viviendo. La iniciativa recaía en la vicepresidenta, Mónica Oltra, que a su habitual rueda de prensa sumó una serie de entrevistas y declaraciones en las que reivindicaba su labor y la de la coalición que encabeza, Compromís, durante los duros meses del estado de alarma.

Mientras, la obligación de la mascarilla se iba expandiendo por España como culebrón del verano y la pregunta sobre si se aplicaría también en la Comunidad Valenciana, entre anuncio de brote y brote -la mayoría de menos de una decena de personas afectadas-, se repetía cansinamente, como pidiendo a gritos una respuesta afirmativa del Consell. Este seguía negándose, aunque en el pasado ya hemos tenido, sobre todo desde marzo, muchos casos en los que el ´no´se ha convertido en ´si´en muy pocos días.

Y fue la consellera quien apareció

Y el cambio de opinión lo transmitió, con una reaparición sorpresiva, la consellera de Sanitat, Ana Barceló, el sábado 18  de julio, y obligando a enmascararse a toda la ciudadanía desde el mismo momento de su anuncio, sin dar tiempo a que se pudiera asimilar la noticia u oxigenarse sin taparse boca y nariz durante el fin de semana. Una obligación de ya para ya. No para el lunes siguiente.

No fue el presidente de la Generalitat quien trasladó esa importante medida a la sociedad. Como pudimos saber por una foto publicada en el Diario de Mallorca, Ximo Puig se hallaba ese fin de semana en la diminuta playa de Es Caló, en la bucólica Formentera. En la escena que muestra la instantánea refugiaba su cuerpo debajo de una sombrilla. Excepto su mano derecha, que asía el tobillo de una pierna que asomaba. Curioso detalle, que en el Diario de Ibiza ya aparecía recortado, y que ha dado pie -algo más que un símil- a todo tipo de especulaciones. Aunque eso ya forma parte del ámbito personal de Puig.

La recarga de energía en Formentera

Quizás, contemplando el Mediterráneo desde las Pitiusas, atisbó entre las olas la recreación del nacimiento de la diosa Afrodita, surgida de la espuma del mar, según la fértil mitología griega, tras haber arrojado a él Crono los genitales de Urano. De ahí emergió la deidad venerada por su vinculación a la sensualidad, la belleza y el amor. 

Puede que esa visión lo haya revitalizado. O quizás comprobar la capacidad que tiene la escurridiza y colorida sargantana autóctona para acurrucarse debajo de las piedras y escapar del tórrido sol.

Sea lo que fuere, y seguro que con la ayuda de su equipo de ´think tank´de Presidencia, Puig volvió reactivado. Tanto, que casi ha finiquitado la comisión de reconstrucción de Les Corts y prácticamente ha convencido a Ciudadanos de sumarse a la causa.

Tanto que se ha vuelto a reunir con sus ya casi inseparables Salvador Navarro (CEV), Ismael Sáez (UGT) y Arturo León (CCOO) para firmar un pacto bautizado oficiosamente con el pomposo nombre de ´New Green Deal´ valenciano y que, más domésticamente, han llamado ´alcem-nos´, siempre con el apellido de "reconstrucción", la nueva palabra favorita de nuestros gobernantes tras quedar en desuso confinamiento o desescalada.

Y tanto que el jueves, casi de improviso, se sumó para presidir un acto que consistía en reconocer los términos de la carrera profesional al personal de la sanidad autonómica en la línea que le imponía el Consell Jurídic Consultiu y tras cientos de denuncias. Poco más, aunque Puig y su equipo intentaran venderlo como un reconocimiento al colectivo en su lucha contra la pandemia. En la práctica, era una deuda. Como la del 2% de incremento a empleados públicos aprobada a nivel estatal y pendiente desde enero en la Comunidad Valenciana.

El homenaje de Valencia

Incluso esa misma noche también presidió el homenaje a las víctimas del covid-19 en Valencia y a los trabajadores que han estado en primera línea durante la alarma para combatirlo. Un acto que podría tener sentido por el segundo reconocimiento pero que posiblemente sea precipitado por el primero, cuando las diferentes autoridades insisten en que sigue la pandemia y el director general de la OMS, Tedros Adhanom, ha lanzado un mensaje casi apocalíptico.

Por otro lado, reunir a 500 personas cuando el alcalde de Valencia está pidiendo cerrar el ocio nocturno y reducir la masificación no parece la mejor manera de predicar con el ejemplo. En cualquier caso, ahí también estaba Ximo Puig. Posiblemente pensando en nuevas ideas para mantener el incremento de ritmo en la última semana de julio. ¿Quizás con un cambio de consellers?

Y no podemos olvidar que el remate a esta semana lo ha constituido la comparecencia institucional de este sábado, mas centrada en transmitir realismo frente al alarmismo que se ha asentado en la sociedad, y en muchos medios de comunicación, después de la insistencia por parte del Gobierno en negar el drama durante meses.

Hemos pasado de ver cómo, por parte de los gobernantes, se giraba la cara en marzo ante la gravedad de lo que caía a estresarnos de cómo se pone el grito en el cielo ante síntomas de lo que podría caer. Ni lo uno ni lo otro. Para recordárnoslos, por si acaso, y para poco más en la práctica (que quizás no sea poco, por otra parte) ha aparecido Ximo Puig en una de sus semanas más de ´president´.

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