21 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Soraya se cree víctima de una campaña de desgaste

Soraya y Casado, en el Congreso del PP en julio

Soraya y Casado, en el Congreso del PP en julio

La realidad le ha doblado el espinazo... y algo más. “Ya no tengo jefe de prensa”, llegó a exclamar la ex vicepresidenta. Está desubicada. Faltaba constatarlo y se acreditó.

El móvil de Soraya Sáenz de Santamaría habrá sonado menos. “Notas que has cesado, avisó Pío Cabanillas”, porque el teléfono deja de sonar”. La ex vicepresidenta está afrontando una muerte política lenta. El desmantelamiento del marianismo la ha hecho añicos y sólo puede aspirar a un premio de consolación de Pablo Casado.  

El panorama para Sáenz de Santamaría pinta marrón tirando a negro, porque ha resbalado en el vacío y únicamente depende de ella evitar estrellarse contra el duro suelo. Si no pacta con Casado ocupar la presidencia de alguna comisión parlamentaria, debería abandonar la política y pillar una oferta en la empresa privada. Haberlas, haylas. Decepcionaría que llegase al hemiciclo para apalancarse en su escaño durante las votaciones y salir pitando en cuento acabase la sesión sin decir ni mu.

Salida desatinada

En el Grupo Popular cuesta asumir esa radical negativa suya a entenderse con el nuevo líder. El plantón –que según la interesada no fue tal– a la primera reunión del grupo parlamentario presidida por Pablo Casado representó una desatinada salida de pata de banco.

 

 

“¿A qué coño juega Soraya?”, fue una de esas frases que resumía el estupor en el PP. “El anhelo de unidad ha de sobreponerse a cualquier otra consideración”, añadían. Hay cosas que hacen hablar a un mudo, como dice el cuento.  

 

Una controversia magnificada, injusta y con evidentes fines. Así han interpretado sorayos el lío montado con su ausencia. Hay quien sostiene que la otrora “número dos” del Gobierno de Mariano Rajoy ha sido víctima de un intento de desgastarla, Al fin y al cabo ella pidió permiso a la portavoz Dolors Montserrat por tener un compromiso previo. Al parecer, según diversas fuentes, relacionado con llevar al colegio a su hijo. Un detalle que nunca oficializó la dirección del Grupo en su defensa y que provocó el cabreo en Soraya. 

Las heridas

¿Hubo navajeo? Ella lo olió – y sospechó - a distancia, aunque llegó a la Carrera de San Jerónimo con tiempo justo para las votaciones. “Ya no dispongo de jefa de prensa” para una aclaración, lamentó Saénz de Santamaría. Así las cosas, su justificación llegó de viva voz. A la contra. Se puede ir por esa deriva, cierto, y hasta enrocarse como un baluarte, pero debe acostumbrarse a la nueva situación, “Soraya ha disparado el riesgo de que las heridas sean más difíciles de curar”, repiten compañeros populares de distinto pelaje. 

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