Unides Podem ante la maldición del mito de Cronos devorando a sus hijos

Pilar Lima, de momento, no parece que vaya a dar mucho margen de protagonismo a sus rivales internos

Pilar Lima, de momento, no parece que vaya a dar mucho margen de protagonismo a sus rivales internos

En cinco años ha tenido tres secretario generales electos en la Comunidad Valenciana. Sus líderes le duran casi tanto como al Valencia CF los entrenadores. En pocos partidos ocurre esto.

La fértil mitología griega relata que Cronos, el más poderoso de la primera generación de titanes engendrados de origen divino, supo, por boca de su madre, Gea, que estaba destinado a ser derrocado por uno de sus propios hijos, como él había vencido a su padre previamente. Sufriría el mismo destino.

Para evitarlo, cuando su mujer, Rea, dio a luz a los dioses Deméter, Hera, Hades o Poseidón, se los tragó  tan pronto nacieron. Solo Zeus, el sexto, pudo salvarse en primera instancia (al resto los regurgitaría Cronos más tarde con un veneno que introdujo el citado Zeus en el cuerpo de su progenitor) porque Rea lo ocultó en una cueva del monte Ida, en Creta, y le entregó en su lugar a su marido una piedra envuelta en ropa. Cronos la engulló sin más miramiento.

La reciente reaparición en la campaña interna de Unides Podem de la ex diputada nacional Angela Ballester, historiadora y políglota, me ha recordado ese mito. Ella se convirtió en uno de los primeros rostros visibles con cierto nivel y desenvoltura del partido. Hasta que la devoró cuando se alineó con el defenestrado Íñigo Errejón. En la última cita electoral por la secretaría general respaldó a Fernando Navarro, concejal de Castellón y destinado a convertirse en convidado de piedra sin opciones en esta disputa.

Ganó Pilar Lima, como parecía escrito previamente, y se ha alzado como la tercera secretaria general de Podemos (denominación con la que sigue siendo más conocido popularmente el grupo político) en la Comunidad Valenciana en los alrededor de cinco años en los que el partido tiene representación en Les Corts. Le duran casi tanto a la filial valenciana de la formación de Pablo Iglesias sus líderes como al Valencia CF sus entrenadores.

Los predecesores renunciaron voluntariamente al cargo. Primero lo hizo el dialogante parlamentario Antonio Montiel, al que sucedió un homónimo suyo, Antonio Estañ, compañero suyo en el grupo de Les Corts. Como ahora lo es Lima de su principal contrincante hace escasos días, Naira Davó.

A Estañ también lo devoró el cargo. En el último año ya lo ejercía de manera casi testimonial y porque el proceso selectivo se retrasaba. Pocos partidos, y menos con puestos institucionales a repartir, tienen hasta tres máximos responsables en poco más de una legislatura. Y, para más inri, con renuncia en los casos previos. No porque les hayan obligado a marcharse directamente sus compañeros.

También resultaría complicado encontrar otra formación en la que referentes destacados de su bancada en una legislatura, como en este caso Fabiola Meco, David Torres o César Jiménez, renuncian a participar en listas para repetir como diputados. Antes, a mitad de mandato, ya se cayó otra de sus puntales, la maestra Sandra Mínguez, que volvió a las aulas para, como dejó claramente entrever en una curiosa presentación del conseller de Compromís Vicent Marzá en Nueva Economía Fórum, trasladar su ideología desde esa tarima docente. 

Y ahora, con el triunfo raspado de Lima enarbolando el clásico discurso de que Podemos se ha "institucionalizado" para restar fuerza a su rival, Naiara Davó, habrá que ver si el Cronos podemista sigue engullendo. La siguiente víctima podría ser la síndica de Les Corts. O incluso el vicepresidente segundo, Rubén Martínez Dalmau, con un perfil más universitario estilo Montiel y que ha logrado que, encarnada en su figura, Unidas Podemos haya tocado el cielo de la política valenciana. Como ha hecho, también en el mismo rol de vicepresidente segundo, Pablo Iglesias a nivel nacional.

Es curioso, porque a escala estatal Podemos ha ido devorando a muchos de sus hijos pero nunca al máximo dominador del partido, a su secretario general. En cambio, en la Comunidad Valenciana ese cargo parece inmolar a quien lo ocupa y sumirlo en un estado anímico tal que lo desvincula de la formación. Lo convierte en pasado en muy poco tiempo. Veremos si con la senadora Pilar Lima ocurre lo mismo.

O quizás se convierta en una suerte de Zeus, al que salvó su madre entregando en su lugar una piedra envuelta en ropa de bebé y así engañó a Cronos. Con el tiempo, Zeus acabó con su antropófago (o teófago) padre y logró sacar de su cuerpo a sus hermanos. De momento, no parece que Lima ande demasiado motivada en recuperar a los hijos devorados de Podemos.

 

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