18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El desprecio de Sánchez a Rivera le retrata: no quiere diálogo, solo rendiciones

Cs arriesga y despista con su desbloqueo a Sánchez, pero el rechazo del PSOE ya de antemano retrata a su candidato y le confirma como un líder con alergia al diálogo.

 

 

Seguramente Albert Rivera ha cometido algunos errores muy serios desde las pasadas Elecciones Generales y su excesiva dedicación al intento de sorpaso al PP, que hoy parecen ya definitivamente imposible, ha ayudado a que Pedro Sánchez y sus inmensa maquinaria mediática presenten a Ciudadanos como responsable del bloqueo y la repetición electoral.

Le hubiera bastado al líder naranja con ofrecerle al socialista lo mismo que ambos firmaron en 2016, cuando Sánchez intentó ser investido presidente tras la renuncia de Rajoy, ganador de los comicios, a hacerlo por la falta de apoyos. Entre ellos el del PSOE, que ahora se permite exigírselo gratis a todo el mundo cuando su líder rechazó incluso, en aquella época, una propuesta de gran coalición.

 

Pero ni los errores de Rivera son suficientes para tapar una evidencia: ha sido Sánchez quien, con Ciudadanos y Podemos, ha evitado a toda costa un diálogo sincero y ha boicoteado con todas y fuerzas la posibilidad de un pacto. Difícilmente se le puede reprochar a Cs que rechace un acuerdo que nadie le ofreció.

Y es directamente inaceptable, por mucha propaganda a favor de Sánchez que se difunda, que se culpe a alguien que no sea el ganador de las Elecciones de la ausencia de diálogo: el propio líder socialista culpó a Rajoy de una situación similar, con la diferencia de que el candidato popular sí buscaba acuerdos y no, como es el caso, nuevas Elecciones.

Sánchez no quiere acuerdos ni diálogo, simplemente exige rendiciones, en su ámbito ideológico y en cualquier otro

Quien tuviera dudas de esta secuencia las habrá despejado al comprobar cómo Sánchez ha denigrado y ridiculizado la propuesta de desbloqueo que, de forma inesperada, le trasladó Rivera este fin de semana: una estrategia algo confusa para el electorado naranja y arriesgada para su presidente, pero en todo caso concreta y práctica.

A tener en cuenta el 10N

Que Sánchez la haya pisoteado evidencia su alergia al diálogo, que solo le es útil cuando lo necesita para presentar una moción de censura: más allá de sus intereses particulares, siempre por encima de los nacionales, su rechazo a la transversalidad y al entendimiento es palmario. No quiere acuerdos, simplemente exige rendiciones, en su ámbito ideológico y en cualquier otro.

Que de distinta manera tanto Ciudadanos como el PP hayan tendido un poco la mano al PSOE este fin de semana y que éste haya replicado con silencio o desprecio, lo dice todo de la catadura política de cada uno. Y es de desear que, a la hora de votar, los españoles lo tengan en cuenta.

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