19 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Eureka, tenemos una solución

España preside el programa Eureka creado por Mitterand y Khol, convertido en una oportunidad para PYMES de 40 países. Su Director General explica el proyecto en esta larga Tribuna.



Con la fina ironía que le caracterizaba, Montesquieu solía decir que la clave del éxito consiste en “parecer loco y ser sabio”. Algo de ello tiene la internacionalización de la actividad económica y productiva de las empresas y, en concreto, de las PYMES, ese heroico sector del que dependen casi tres de cada cuatro empleos en España y que ya han logrado que casi un tercio del volumen de su negocio se logre más allá de nuestras fronteras.

Y lo consiguen, dando razón al pensador francés, en un contexto que podríamos calificar de alocado por la compleja combinación de factores adversos: un contexto nacional difícil, un costoso y a menudo imposible acceso a la financiación y un tamaño reducido para medirse, como el heroico David, contra el gigante filisteo que era Goliath.

Sólo con sabiduría, conocimiento, talento, riesgo y esfuerzo están logrando su objetivo, en un viaje lleno de curvas en el que, cómo no, nunca sobra la ayuda de un navegador, de una estrella en el cielo que, como la Osa Mayor, ayude a mantener el rumbo y alcanzar la meta.

Eso es Eureka, una estrella amable en el firmamento de las PYMES, un servicio al otro lado del teléfono que comprende y reconoce la valía de quienes, desde la innovación, necesitan ese empujón para actuar en un territorio mayor al propio y poder soltar a un mercado amplio, el de la Unión Europea, ensanchando sus límites y enlazando su capacidad con sus homólogas en el espacio común.

Buscamos a esos ‘héroes de la innovación’ para dotarles de la financiación imprescindible para convertir en realidad lo que saben hacer

Nosotros, desde el CDTI como organismo encargado de presidir Eureka en nombre de España para la comunidad europea, buscamos a esos ‘héroes de la innovación’ para dotarles de la financiación imprescindible para convertir en realidad lo que en realidad siempre han podido hacer: interactuar, desde la innovación tecnológica, con sus socios potenciales en 46 países; ampliar sus resultados ya visibles en España en un tablero de juego mayor y encontrar, si me permiten la expresión coloquial, su ‘media naranja’ empresarial con que unir fuerzas para obtener mayores resultados.

Somos, en el CDTI y en Eureka, un puente para enlazar y asociar; un confesionario para escuchar y entender y un trampolín para lanzar; desde la sensibilidad por lo que nuestras PYMES y centros de investigación ya hacen y con los recursos para ayudarles en lo que pueden hacer.

 El ingrediente principal del éxito, decía Sir Francis Bacon, es la prontitud en la toma de decisiones. Y Eureka colabora, con pasión, en que los posibles beneficiarios del programa acorten sus plazos y den ese paso con el mayor confort y en las mejores condiciones: financiamos proyectos, encontramos compañeros de viaje para cada uno de ellos y reforzamos la condición tecnológica e innovadora de un amplio sector del que, sin exagerar, depende el futuro de la Humanidad: en ellos está el avance tecnológico que mejorará la asistencia sanitaria; la salud del ecosistema; la conciliación entre el progreso y la convivencia; los nuevos nichos de producción alimentaria y, en fin, todos los hitos que marcarán el tiempo libre, los servicios asistenciales, el transporte o cualquier ámbito imaginable de la vida cotidiana en las próximas décadas.

Eureka, pues, reconoce una idea, la respalda y empatiza con los esfuerzos y talentos que las PYMES tecnológicas y los centros de investigación ya hacen para conseguirles los recursos imprescindibles para lograr el éxito que ya llevan dentro.

Un idealista es una persona que ayuda a otra a ser próspera, gustaba decir el industrial Henry Ford; y todo el proyecto Eureka está diseñado precisamente para eso: sólo tenemos que hablar, sólo tenemos que escucharte y en ese pequeño gesto probablemente se encierre el secreto de un gran proyecto al alcance de las manos.

 Si Houston simbolizó aquello de “tenemos un problema”, Eureka bien puede encarnar su alternativa de “tenemos una solución”. Para eso estamos.

 

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