19 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PSOE utiliza el coronavirus para intentar salvarse de una derrota en Galicia

Intentar aplazar las gallegas mientras se mantienen las vascas, con una situación sanitaria similar, es un ejercicio de cinismo absoluto que no puede pasársele al PSOE.

 

 

El domingo votan gallegos y vascos quién les gobernará los próximos cuatro años, con Feijóo y Urkullu con todas las papeletas para repetir. Lo van a hacer en pleno rebrote de coronavirus en algunas de sus comarcas, más preocupante por lo que sugiere que puede ocurrir en toda España en otoño que por las cifras reales.

En la Mariña de Lugo, su costa más turística, se han detectado 144 positivos entre más de 70.000 habitantes: un 0,2% de la población. Y en Ordizia, con 10.000 vecinos, los infectados son 48: eso supone algo menos de un 0,5%.

Son cifras a tener en cuenta por lo que proyectan sobre una posible segunda ola en toda España, pero con las medidas de autoprotección y confinamiento en marcha, parecen controladas. Sin embargo, algún partido ha aprovechado la coyuntura para pedir un aplazamiento electoral.

 

 

En concreto, el PSOE gallego, a través de sus alcaldes en la zona afectada. No es casualidad que sea en Galicia, donde todas las encuestas pronostican una severa derrota ante un PP pletórico. En el País Vasco, cuyo brote es con los números relativos en la mano mayor, su candidata, Idoia Mendía, ha pedido en cambio una “participación masiva”.

Solo ha reclamado que se cierren los colegios electorales el alcalde de Ordizia, que es de Bildu y sabe que su partido difícilmente va a gobernar: el pacto del PNV y el PSOE ya funciona y se renovará sin demasiados problemas.

O sea, que en Galicia se intenta desmovilizar a la gente por razones electorales y, en el País Vasco, se guarda silencio pese a que la situación sanitaria es muy similar. Todo en función de un estricto interés electoral que transforma el coronavirus en una burda herramienta estratégica. Lamentable.

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