23 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

A Pablo Iglesias le sale el tiro "por la coleta": así se ríen de su escrache

Pablo Iglesias y la pintada que le dedicaron en Asturias

Pablo Iglesias y la pintada que le dedicaron en Asturias

La melodramática denuncia de la pareja de Podemos por un supuesto ataque en Asturias del que no hay imágenes genera un torrente de crueles ironías y críticas.

 

 

 

No parece que haya resultado muy creíble el "drama" denunciado por Podemos según el cual Pablo Iglesias e Irene Montero son presa, vayan donde vayan, de una especie de jauría ultraderechista masiva que les persigue, acosa y pone en riesgo su vida cotidiana. Quizá la exageración es la peor manera de que una denuncia razonable prospere.

Especialmente cuando la pareja "presidencial" del partido morado medró, y hasta qué punto, impulsando y hasta participando en escraches individuales o masivos: los primeros a Cifuentes o Soraya; los segundos resumidos en aquella campaña de "Rodea el Congreso" que llenó de barricadas el entorno del Parlamento y produjo escenas dantescas incluso dentro de él. 

Todo ello da para que la horrorosa frase "Coletas Rata" sea el TT del día, en referencia a la pintada supuestamente hecha en una carretera de Asturias con ese mensaje que les obligó a suspender sus vacaciones: si hubo algo más, no hay prueba alguna. Y si solo es una pintada, por repudiable que sea, las sufren y mucho peores sus rivales sin montar un numerito:

 

 

La contradicción y el cinismo de Podemos, que eleva a categoría casi de "atentado" una protesta menor en Galapagar o un par de pintadas desagradables mientras minimiza hechos tan graves como la paliza a dos guardias civiles en Alsasua o llama "jarabe democrático" al acoso a otros dirigentes políticos; se plasma en otro acertado tuit de Convivencia Cívica Catalana, una de las entidades de la "resistencia" al independentismo de Puigdemont y compañía que más ha peleado por la igualdad en su tierra:

 

 

Y como suele pasar en estos casos, al final el humor con retranca se impone y, lejos de tomarse en serio la solemne denuncia de los Iglesias, Monedero, Errejón, Garzón y compañía; irrumpe el vacile más descarnado y socarrón, con este ejemplo por bandera:

 

 

Lo cierto es que, más allá de una pintada o una bandera, no hay constancia de escraches ni de acosos en Asturias a la pareja podemita. Y lo cierto, también, es que en su urbanización en Galapagar, solo protestan vecinos de la zona, a cien metros, con el entorno protegido por la Policía y con un juez que ha archivado la denuncia del líder de Podemos contra una manifestante porque allí solo ve a un señor ejerciendo su derecho a la protesta. Ése que ellos elevaron a la categoría máxima, sin límites ni recato.

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