19 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez, Trudeau y el nuevo "acontecimiento planetario"



 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, disfrutará en Norteamérica por unos días de la vida de estadista de la que tanto goza y presume y en su versión más querida: cosmopolita, aromatizada con perfume de liderazgo mundial y apelando a valores humanos tan elevados como vaporosos. Y entre esas nubes, ha estado acompañado en las últimas horas por otro icono del progresismo mundial: Justin Trudeau, primer ministro de Canadá.

El colmo del placer para nuestro presidente ha sido esta entrevista al alimón, en la que aparece junto a su colega en mangas de camisa, charlando distendidamente en el intercambio de recetas para arreglar el mundo. Arremangado, y con el rostro ligeramente ceñudo, en gesto esforzado, Sánchez muestra esa voluntad y esa capacidad de trabajo de aquel que siente que nada de lo humano le resulta ajeno, al menos mientras se pueda ganar la vida con ese sentimiento exclusivamente.

Arremangado y con gesto esforzado, Sánchez muestra la voluntad de aquel que siente que nada de lo humano le resulta ajeno, al menos mientras se pueda ganar así la vida 

Y en esa clave, y con ese código cínico, con su querido amigo Justin ha sellado una “alianza progresista” para hacer frente a retos globales como el cambio climático y la igualdad de género. Ahí es nada. Y por ahí seguirán yendo los tiros cuando en unos días nuestro jefe del Gobierno visite la sede de la ONU para soltar el clásico discurso buenista.

 

Música celestial para la fontanería de La Moncloa, que de lo único que tendrá que preocuparse esta semana es de que no le dé al presidente un vahído de puro síndrome de Stendhal, a orillas del río Hudson. Los incendios por sus plagios en la tesis y en su libro, por las caricias a sus socios independentistas pidiendo sin pedir el indulto para los presos o por las amistades peligrosas de la ministra de Justicia tendrán el gran charco atlántico de por medio.

El 'style'

Con vender imágenes como ésta, progresista style  absolutamente, hay de sobra por unos días; y sin necesidad de recurrir a excesos como los de la ínclita Leire Pajín cuando emparejó a Obama y Zapatero en el “acontecimiento planetario”.

De los errores se aprende, en fin. Aunque alcanzar la perfección cuesta. E incluso en esa foto se advierten descuidos imperdonables, como el de las mangas: el listo de Trudeau las tiene recogidas por encima del codo; pero Sánchez, ay, las tiene solo por encima de las muñecas; la señal inequívoca e imperdonable del tramposo.

 

 

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