Las ´fake news´como arma política...y de negocio

Antes rumoreábamos de boca en boca, ahora basta con reenviar mensajes de wathsapp o colgarlo en una cuenta de Twitter para colar una noticia falsa, para alcanzar a mucha más gente

Seguramente usted haya visto el vídeo de Daniel Lacalle en el que repite en menos de un minuto interminables veces la palabra “mentira”. El vídeo, hecho viral, era en realidad una contestación ante la campaña del PSOE que aseguraba que el PP va a recortar las pensiones. La noticia resultó ser falsa, como demostró el propio Lacalle con el audio de su entrevista, pero el PSOE ya llevaba dos días por boca hasta de Pedro Sánchez extendiendo el engaño.

Este no es más que un ejemplo de un fenómeno que llega a nuestra política, que vamos a sufrir en este maratón electoral, y que obliga al votante a estar más atento que nunca, a certificar algo antes de contarlo, pasarlo o difundirlo, o lo que es peor, creerlo y ser engañado.
El fenómeno de las ‘fake news’ no es algo nuevo de ahora por mucho que no hubieras oído nunca este término hasta hace unos meses. Intoxicación, campaña sucia y noticias falsas han existido siempre, desde el inicio de la política. Me atrevo a decir que desde el inicio de la sociedad organizada donde unos y otros compiten por el poder. Lo único que ha cambiado es el término, popularizado por Donald Trump, y la facilidad y forma de difundirlo.

Antes rumoreábamos de boca en boca, ahora basta con reenviar mensajes de watsapp o colgarlo en una cuenta de Twitter para colar una noticia falsa, con la posibilidad de que alcanzas a mucha más gente. Y los partidos lo saben.
Un hilo de wathsapp que va por ahí circulando puede hacer más daño que abrir un informativo con algo negativo sobre ti. Noticias de hace tres años que misteriosamente vuelven a la palestra y te reenvían, digitales de dudosa reputación que exageran o tergiversan y te llegan sus enlaces, fotos trucadas, supuestos comentarios que hizo un político...

La sobreinformación en redes es tal que la gente no se discierne que es real de lo que no, y al igual que reenvías a tus contactos el último vídeo de los Morancos, te llega también una imagen que asegura que Casado quiere eliminar el salario mínimo o Pablo Iglesias las Fallas.
Ante este fenómeno surge otro: el de los verificadores. Acción-reacción. Si hay gente especializada en difundir mentiras, ¿por qué no especializarse otros es desmentirlas? En un mundo capitalista no es más que descubrir un nicho de mercado, una oportunidad de negocio.

Y así surgen los ‘maldito bulo’, Newtral y demás agencias que ofrecen ya sus servicios como cazadores de fake news. El problema es ¿Quién verifica al verificador? Porque el verificador también puede tener un interés detrás, económico o político, y estar más centrado en destapar los bulos de unos más que los de otros.
En definitiva, vaya con los ojos bien abiertos y no se crea a las primeras de cambio cualquier cosa que le manden por watsapp o lea en las redes sociales. Ni siquiera que vea en un medio tradicional como la televisión o los periódicos. Compare información, busque y fórmese su propio criterio. Nos creemos libres a la hora de votar pero sólo un votante bien informado es el que realmente ejerce su derecho a voto libremente, sea usted uno de ellos.

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