19 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las cosas de Pedro y Pablo: pacto de noche, foto de día

De la negociación cristalina y por "streaming” que prometió Iglesias y del pacto imposible con “populistas” que proclamó Sánchez, a un acuerdo de presupuestos oscuro y de ciencia ficción.

 

La política nacional aún tiene margen para dar muchas sorpresas y deparar imágenes como la que se produjo este jueves, bien temprano, en el Palacio de la Moncloa: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sellando con un apretón de manos el acuerdo de Presupuestos para 2019.

Hasta hace unos meses esta estampa parecía imposible: Pedro y Pablo, no “los Picapiedra” del socarrón Carlos Herrera, sino Sánchez e Iglesias, se estrechan las manos tras firmar el acuerdo, mientras miran sonrientes a las cámaras, con un ventanal abierto de par en par a sus espaldas por el que debió entrar el biruji mañanero.

Porque de muy buena mañana se rubricó este acuerdo y se materializó la foto de rigor, tras unas últimas horas de negociación muy intensas entre los respectivos equipos, como broche a casi dos meses de contactos. O así al menos lo han vendido desde la filas socialistas y las podemitas, porque ver, lo que se dice ver el proceso de negociación, nada ha trascendido con claridad.

Queda la foto, esa que le servirá a Pedro para enseñarla en Bruselas y ganar tiempo y a Pablo para demostrar lo larga que es su capacidad de cogobierno

Aquello de las reuniones siempre a puerta abierta y con difusión por streaming a todo el mundo que prometía Pablo Iglesias, cayó en el olvido. Y no digamos la solemne promesa de Sánchez, allá por 2014, de no pactar con el populismo podemita: “Es la Venezuela de Chávez, es pobreza... No pactaré con Podemos".Y por supuesto ni recuerdo de la profunda animadversación que se profesan uno y otro, hasta el punto de que lo único que tenían en común era celebrar el santo el mismo día,  29 de junio.

Y cinco años después he aquí el pacto, de noche, sin luz ni taquígrafos. Mucha medida estrella, muchos ingresos de ciencia ficción, y más gasto y endeudamiento. Por no hablar de lo que queda: sumar al pacto a los separatistas catalanes y a los insaciables nacionalistas vascos.

Pero queda la foto; esa que le servirá a Pedro para llevarla a Bruselas y ganar tiempo y a Pablo para demostrar lo larga que es su capacidad de cogobierno. Lo dicho, la política española aún da sorpresas. La baja política, claro.

 

 

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