Conclusiones, detalles, y lenguaje no verbal del debate valenciano para el 28A

A veces los detalles son muy reveladores. A continuación analizamos los más destacados de este primer debate electoral valenciano de 2019.

Los cinco candidatos, especialmente los que tienen fama de más vehementes (Oltra, Bonig y Cantó), han hecho gala de unas formas mesuradas y exquisitas, limpios, peinados y planchados. Formas a las que obligaron los asesores y ayudó la rigidez del formato (otro hubiera sido difícil de consensuar en estos tiempos), estructurado en turnos de minuto y medio y réplicas de un minuto, sin interrupciones, para cada uno de los participantes en cada uno de los cinco apartados de debate prefijados.

Lo más excitante en este sentido quizá haya sido que Cantó y Oltra han movido la cabeza en horizontal cada vez que el otro hablaba del acuerdo que permite la venta de naranjas sudafricanas. Éso, y que ambos candidatos han hablado entre sí bajito durante una intervención de Bonig. Al menos, por lo que hemos visto en el 'plasma' de la sala aneja habilitada para los medios por la Universitat.

En el lugar de celebración del debate de la SER, el primero de las campañas de 2019, treinta destacados empresarios, sindicalistas, periodistas, y compañeros de los candidatos eran testigos directos, mudos, y sin realización, del acontecimiento.

Todos los candidatos llevaban chaqueta. Bonig, blanca, con un pin de la Senyera; Oltra, rosa sobre fondo negro que permitía que la cruz que portaba al cuello fuera bien visible; Martínez Dalmau y Cantó, rematados con pantalones vaqueros; y Puig, con su uniforme habitual de traje completo, gris oscuro, tocado con corbata (ni el moderador llevaba ese adminículo).

El debate ha durado casi hora y media, y ha sido mayoritariamente en castellano. El único candidato que sólo ha usado la lengua de Cervantes ha sido Cantó, y la única que lo ha dicho todo en la de sor Isabel de Villena, Oltra.

Oltra estaba en el centro de la imagen. Imagino que por sorteo. Los menos vistosos, Puig y Martínez Dalmau, ocupaban los extremos. Cantó escuchaba con las dos manos en los bolsillos. Cuando era él quien hablaba, sacaba una para gesticular. A Martínez Dalmau -el menos experimentado- es al que más se le ha notado que se apoyaba en los folios que tenía sobre el atril. Cuando cada candidato hablaba, los demás repasaban sus carpetas. Menos Bonig, muy segura, que preferentemente fijaba su mirada en él o ella.

Hubo poco lenguaje inclusivo. Recordemos que los tiempos estaban muy medidos. Tampoco ha salido mucho Cataluña, pero ha salido. Muchos tópicos también cayeron, como el del “Titànic” por Botànic que solía gasta Bonig. Para esta ocasión al menos lo ha reemplazado por la “coalición sanchista de izquierdas”. Cantó no se privó de hablar de “cuponazo vasco” y de “Telecompromís”.

El debate era a cinco, como el que se hará en Madrid para las generales. Pero aquí sin Vox porque el quinto es Compromís. Si no se hubiera notado más.

PD: la única propaganda electoral a las puertas de La Nau, la sede universitaria en la que se ha celebrado el debate, ha sido una furgoneta estacionada en la explanada de la puerta principal en la Plaza del Patriarca. 

Algunas ideas de los candidatos en el turno de conclusiones

Rubén Martínez Dalmau (Unidas Podemos): las derechas quieren volver para saquear lo que es de todos.

Toni Cantó (Ciudadanos): no podemos esperar, sueño (guiño a Martin Luther King) con una Comunidad valenciana libre.

Mónica Oltra (Compromís): no hemos venido a asaltar el Cielo (alusión a Podemos), sabemos gestionar y tenemos credibilidad.

Isabel Bonig (Partido Popular): no voy a pelearme con nadie sino a proponer.

Ximo Puig (PSPV-PSOE): hay peligro real para la convivencia con la llegada de la extrema derecha.

 

 

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