17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ambiente de pacto en la no investidura de la Comunidad de Madrid

La investidura fallida en la Comunidad de Madrid, sin ningún candidato en liza, es un espectáculo sin precedentes. Pero se desbloqueará, dejando heridas en el camino.

 

 

Madrid, como otras comunidades y ayuntamientos, ha creado una clase política profesional. El poder del PP en la Comunidad, que ha sido casi absoluto en los últimos años, se ha reducido drásticamente por culpa de la corrupción y muchos de estos políticos populares han tenido que buscar trabajo fuera del Parlamento regional donde es difícil lograr un sueldo de cerca de 3.000 euros, que es lo que viene a ganar un diputado. 

Sin embargo, hay un grupo de estos profesionales de la política, a los que llaman los ‘corchos’, que ni la corrupción ni sus actuaciones cuando han tenido poder les han echado de las listas del PP. Algo inexplicable. 

Han pasado unos días malos porque pensaban que el partido podía perder el poder el Ayuntamiento y la Comunidad. Este miércoles, durante la sesión de no investidura han estado haciendo pasillos y estaban contentos. No creen que las amenazas de Ciudadanos les vaya a dejar sin trabajo. 

 

Tienen buena información porque se mueven como serpientes para mantener un empleo en la política y creen que la cosa está hecha. Sonreían ayer porque afirman que las derechas van a llegar a un acuerdo y tendrán alguna pedrea que les permita vivir otros cuatro años trabajando lo justo y cobrando bien. 

Los políticos de las tres derechas son conscientes de que lo ocurrido en la Asamblea de Madrid, incapaz de elegir presidente o presidenta, les perjudica y desprestigia aún más de lo que lo está la clase política. Nadie hablaba ayer de repetir elecciones. Todos menos PP y PSOE las temen. 

La legislatura no ha comenzado bien porque la Mesa de la Cámara debería haber permitido a Ángel Gabilondo presentar su candidatura, aunque fuera derrotada. 

El acuerdo parece que llegará en las próximas semanas y que la “indignidad” de Cs o Vox no terminará en unas elecciones que les irían mal a los dos 

Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos, afeó a Gabilondo, que sin duda es uno de los mejores oradores y hombres serios de la Cámara, que quisiera gobernar con personas que aman a Lenin, Chaves o a partidos herederos de etarras. Frente a la superioridad moral de la izquierda le recordó quienes serían sus apoyos. 

Todos los partidos apuntaron, unos agresivamente y otros suavemente, a la llegada de Vox a la Cámara. Iñigo Errejón dijo de Rocío Monasterio es extremista, pero cree en lo que dice y no como PP y Cs que sólo buscan el poder. 

"Tendrán que tragar"

Monasterio demostró que es buena oradora y que los jueves va a hacerlas pasar canutas al Gobierno si, como parece finalmente, hay un acuerdo dentro de unas semanas. Se revuelve en su escaño cuando dicen cosas de su grupo que cree que no son verdad. 

A Ciudadanos no le gusta gobernar con el apoyo de Vox, pero si quiere que su gente toque poder y demostrar que la Comunidad mejorará con la presencia de sus consejeros tendrá que tragar

 

La representante de Podemos, Isabel Serra, dijo que la región, donde ellos no gobernarán, va camino de la infamia, la indignidad y el descrédito por culpa de Ciudadanos, partido del que nunca se ha fiado porque no se puede regenerar la vida política con Vox como padrino. 

El acuerdo parece que llegará en las próximas semanas y que la “indignidad” de Ciudadanos o Vox no terminará en unas elecciones que les irían mal a estos dos grupos. 

Prueba de que el acuerdo está cerca es la cara de los ‘corchos’ del PP que ayer flotaban en los pasillos de la Asamblea. Se van unos días de vacaciones para preparar todas sus armas para trabajarse alguna pedrea y poder seguir viviendo bien de la política.

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