31 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Corinna, la princesa de saldo que ha osado meterse con la Reina Sofía

Corinna, tan rubia

Corinna, tan rubia

La rubia más peligrosa del momento ha cometido muchos errores, pero uno irreversible: atacar a la persona más querida tal vez de toda España.

 

Si algo está ayudando al desgaste de la Monarquía que intenta el Gobierno, por mucho paseo de Pedro Sánchez por Barcelona con Felipe VI; es la elevación a personaje público digno de atención de una Mata Hari imputada como Corinna. Que mucho millón por aquí y mucho millón por allá…. Pero hija, te has buscado el cirujano plástico en el mismo antro que Pablo Iglesias al peluquero.

Dar tanto pábulo a una princesa en rebajas que se mueve a las órdenes de Villarejo, es sospechosa de varios delitos, solo quiere dinero y más dinero y además tiene más despecho que silicona en los morros, no es serio.

La susodicha lleva toda la semana cascando por esa boquita hialurónica, que se pinta con bótox como si no hubiera un mañana, intimidades de la Reina Sofía, de Rajoy, de don Felipe y de todo lo que se menea y nadie se ha preguntado si está en condiciones de demostrar algo. O si, simplemente, es el testimonio que su abogado le ha pedido que suelte para defenderse de las acusaciones firmes de los tribunales.

Meterse con Doña Sofía, en una España que la adora, convierte a la rubia más peligrosa del momento en aspirante no poder volver ni disfrazada de bruja

Un Rey Emérito como don Juan Carlos o en activo como don Felipe no puede defenderse ni atacar, y eso le confina en una situación de indefensión ante la opinión pública que se agrava cuando, por morbo o por manía, se da barra libre al primer pringado, o pringada, que suelta lo más grande por ese sumidero repleto de colmillos de víbora.

 

Como si ni importara la certeza de que la tal Corinna actúa con las instrucciones de un policía corrupto, sin mostrar un solo documento y dañando la imagen y la privacidad de personas respetables que han dado un servicio impagable a su país.

Meterse con Doña Sofía, en una España que la adora, convierte a la rubia más peligrosa del momento en aspirante no poder volver por estos lares ni disfrazada de bruja.

Un poco de por favor. Que si el Rey no debe tener privilegios según para qué; tampoco puede tener menos derechos por serlo. Y menos por un siniestro personaje que solo intenta salvar su aristocrático trasero de saldo.

 

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