21 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El peligroso secreto del que nadie habla que esconde el libro de Pedro Sánchez

Sánchez, el día de su investidura

Sánchez, el día de su investidura

Entre bromas por el colchón de Sánchez y su esposa y la calidad literaria de "Manual de resistencia", nadie se ha percatado de un mensaje inquietante oculto en el ya célebre libro.

El colchón de La Moncloa ha copado casi todos los comentarios sobre el libro de Pedro Sánchez, Manual de resistencia, convertido en chirigota para unos y plataforma de marketing preelectoral para otros. Pero entre anécdotas autobiográficas para egos desmedidos, la obra esconde algún mensaje de fondo que, al calor de memes y chanzas, ha pasado inadvertido.

Y es que Sánchez confiesa en su ensayo su disposición a reformar la Constitución, pero cambiando el consenso que tuvo en 1978: es decir, rebajando las exigencias aritméticas, muy exigentes, que el líder del PSOE llega a calificar soprendentemente de "absurdas". Un mensaje de sumo calado, más allá de que no sea viable al necesitar, para cambios algo más que cosméticos, de dos tercios de las cámaras.

 

Pero sí denota un guiño al nacionalismo catalán, el enésimo, escrito de su puño y letra -o de los de Irene Lozano- es uno de los pasajes de la obra. Así, plantea abiertamente una reforma de la Constitución para "recomponer el consenso perdido" y "poner orden", pero considera "absurdo" que para ello haya que lograr un consenso equiparable al de 1978 para porque, alega, este argumento "opera en contra de cualquier acuerdo".

En su opinión, la reforma de la Carta Magna no tiene por qué cerrarse en cuatro años, sino que plantea iniciar un proceso ahora que acabe en seis, ocho o diez años para hacerlo "en serio, con profundidad y sin prisa".

Un debate recurrente

Sánchez ha coqueteado con distintas ideas para intentar resolver la crisis territorial de España o para seducir al nacionalismo sin ser acusado de hacerlo a costa de su país. "Pluriacionalidad", "federalismo" o "Nación de naciones", han estado en su lenguaje cotidiano desde hace años, sin la traducción concreta de su propuesta, en una especie de guiño eterno calmante a quienes fueron sus socios de moción de censura.

Esto es, al Podemos que simplemente quiere enterrar el llamado "régimen del 78" y al soberanismo enfrentado a cuchillo con la Constitución. En esas aguas procelosas nada Sánchez, intentando llegar a una orilla remota sin perder las fuerzas en la travesía.

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