Elecciones autonómicas:Me temo lo peor

Un análisis de la campaña electoral en la Comunidad Valenciana. Los bloques izquierda-derecha parecen igualados, excepto tal vez en Alicante, donde 'mola' siempre votar lo contrario.

Me pide el director de este medio, hombre cabal en todo, salvo tal vez en la confianza que me otorga, un análisis de la campaña electoral en la Comunidad Valenciana y mis previsiones al respecto. Se lo pondré fácil a los lectores: me temo lo peor.

No sé si existe un problema valenciano en España (las referencias al mismo en el último debate electoral parecen más bien concesiones a la galería), pero la decisión de Ximo Puig de hacer coincidir las elecciones autonómicas con las nacionales ha hecho que el destino de la CV no importe un pimiento a los propios valencianos. Si se vota en clave nacional, como pretendía el President para que no se note que existe, la Comunidad deja de ser el centro del debate, excepto para los paniaguados que tienen sueldo (o privilegios) públicos. Y así, con esa argucia de trilero, Puig ha distraído a los ciudadanos, al tiempo que nos condena a la periferia levantina.

No sé si existe un problema valenciano en España, pero me consta que existe un problema alicantino en la CV. Muchos, como el que escribe, preferimos ser murcianos. La desafección de los alicantinos al proyecto común es el resultado de la injusticia reiterada con la que somos tratados en la Comunidad. Los medios de agitprop Botánico ponen el énfasis en el déficit de inversión del Estado en la Comunidad, siguiendo los pasos del irredentismo catalán: 'Espanya ens roba'. Pero la prensa libre – como ésta que Ud. lee-recuerdan que Valencia acapara la inversión del Gin-Tónic Botànic en infraestructuras y que la regla de invertir en función del PIB no se cumple en la Comunidad: el Tripartito construye los ponts mil vegades, pero siempre en el mismo sitio.

Sea cual sea el resultado de las elecciones, me temo que a nadie en Valencia le importará el problema alicantino, como a nadie en España le importan ni Puig ni Oltra. Los profetas de la piel de cordero han demostrado su incapacidad para vertebrar con equidad el territorio, respetando la peculiaridad de sus provincias. También, han acreditado su ineptitud para hacer una política sensata, sin demagogias de instituto, que permita recuperar el protagonismo de la CV en nuestro país: antes de lloriquear reclamando más dinero a papá, debes demostrar que sabes administrar tu propia casa.

Los bloques izquierda-derecha parecen igualados, excepto tal vez en Alicante, donde mola siempre votar lo contrario (y en Elche, lo contrario de lo contrario). Me temo que si triunfa la izquierda seguirá el problema identitario: abandonad toda esperanza, los españoles. La estrategia de catalanización se recrudecerá, porque nadie se atreve a decir la verdad: el catalán no es sino un dialecto del valenciano. Si Cs tiene un buen resultado, su inútil tacticismo de youtubers no ayudará, precisamente, a resolver los problemas de los ciudadanos. Valdrá lo mismo que la victoria de Arrimadas en Cataluña.

Si gana la izquierda, mucho me temo que la Comunidad Valenciana seguirá siendo innecesaria e irrelevante. Arruinarán otra vez las arcas públicas. Las Alquerías se multiplicarán, porque la izquierda de salón es un quiero y no puedo, hasta que efectivamente pueden meter mano. Actuarán sin contrapesos sociales, porque los sindicatos vuelven a ser de clase (ociosa) y las patronales no existen: la izquierda paga a los fuertes (AVE, César) y compra a los pelanas (CEV). La sorpresa sólo puede venir de más allá de la derecha de la muy voluntariosa Bonig. Entonces, cantaremos un nuevo himno: tots a una VOX.

 
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