Puig recibe a Acció Cultural pero aún no ha encontrado tiempo para Lo Rat Penat

En diciembre de 2016 Puig se preguntaba “¿por qué se tiene que marcar a unas entidades culturales frente a otras?”. En septiembre de 2018 a ACPV la ha recibido y regado de dinero, y a Lo Rat Penat, que tiene cien años más de vida, ni siquiera le ha contestado sus peticiones de entrevista.

3 de septiembre de 2018. Primer día de actividad normal tras el paréntesis estival, y el presidente Ximo Puig recibe la directiva de Acció Cultural del País Valencià (ACPV), con Joan Francesc Mira a la cabeza. ACPV se define como “la entidad para la promoción de la lengua y la cultura propias del País Valencià, y de la conciencia civil que se deriva de ello”.

Al día siguiente ESdiarioCV se pone en contacto con Enric Esteve, presidente de Lo Rat Penat, para preguntarle si ha solicitado alguna vez al president Puig un encuentro parecido al dispensado a ACPV, y la sorpresa es mayúscula: las peticiones se suceden desde que el político morellano llegó al cargo de presidente de todos los valencianos, en 2015, en reiteradas ocasiones escritas y orales. Pero sin éxito alguno, porque según Esteve ni siquiera se les ha contestado.

Y este hecho sorprende porque ACPV tiene 40 años de vida y Lo Rat Penat 140. Pero sobre todo por lo que dijo Ximo Puig en sede parlamentaria sobre lo plural de su política cultural, sin marginar a nadie, en noviembre de 2016.

En aquel debate parlamentario, el entonces síndic de Ciudadanos Alexis Marí le preguntó a Puig por la subvención directa de 70.000 euros de la Generalitat a ACPV, una entidad que “promueve la red de repetidores” para que se viera TV3 en la Comunidad Valenciana, y que “creó el Centro Carles Salvador, que da clases en lengua catalana, y celebra la Diada”.

En el número del Diari Oficial en el que se publicó esa ayuda quedaba constancia de que la política cultural de la Generalitat estaba en consonancia con la de ACPV: “la difusión cultural realizada por ACPV, mediante áreas específicas, que están alineadas con la política cultural de la Generalitat, y en particular, la promoción de la literatura valenciana y de los autores valencianos”.

Convendrá recordar en este punto que las ayudas a ACPV de todas las instituciones en manos de la izquierda valenciana o del independentismo catalán, indistintamente, son abundantes. La Conselleria de Educación, sin ir más lejos, le concedió 50.000 euros en noviembre 2017, y los gobiernos catalanes 16 millones de euros desde 1999, según datos de ellos mismos.

El president defendió en Les Corts ante Marí y el resto de diputados que se había ayudado a una entidad “democrática, valencianista y que ha hecho un servicio a la Comunidad desde 1971” como también se había ayudado a Escola Valenciana, Federación de Sociedades Musicales o la Asociación de Amas de Casa y Consumidores Tyrius. También ha habido dinero para la Federación de Entidades Andaluzas de la Comunidad Valenciana, y Ca Revolta.

Pero atención a las palabras finales de la intervención de Puig, dignas de un especial de “maldita hemeroteca”: “¿por qué se tiene que marcar a usa entidades culturales frente a otras?”, “hacemos una política plural, para todos. Y esto jamás se había hecho”.

Pues a Lo Rat Penat simplemente no se le recibe, ni siquiera se le contesta. No lo ha hecho Ximo Puig (ni como presidente de la Generalitat ni como secretario general del PSPV), ni Mónica Oltra (Vicepresidencia), ni Vicent Marzà (Educación), ni Enric Morera (Corts), ni Joan Lerma (senador PSPV), ni Jorge Rodríguez (Diputación. Con su sucesor Toni Gaspar hay mejor relación), ni Sandra Gómez (portavoz municipal PSPV. Su antecesor, Joan Calabuig, llegó a defender en público las ayudas a y la actividad cultural de Lo Rat Penat).

Sólo hay una excepción escrita -señala Enric Esteve-, que es la del alcalde Joan Ribó, que en julio de 2015 contestó agradeció por escrito la felicitación de la entidad valencianista y se comprometió a buscar fecha para la cita solicitada, sin que conste que la haya encontrado todavía.

Tampoco la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV) ha tenido mejor suerte, según fuentes de la entidad, a pesar del acuerdo de paz lingüística con la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) de mayo de 2016.

 

 

 

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